Entro a casa de mis padres sin llamar, ya que la puerta se encuentra entreabierta…

  • ¡Hola!?…cualquier día os roban y no os dais ni cuenta.

Mi padre está sentado en el sofá y me sonrie, mi madre está tumbada con la cabeza sobre sus piernas y sus pies ropasando sobre el reposa brazos del sofá. Me quedo mirándole los pies un poco perpleja…

  • Mamá, que bonitos y suaves!…¿ha venido por fin el podólogo y te ha hecho la pedicura? ¡Me encanta el color de uñas que llevas!

No dejo de acariciarle los pies, mientras sin saber muy bien porque, unas tímidas lágrimas comienzan a rodar por mis mejillas. Ella los mueve con un pequeño balanceo, no dice nada…sólo los mira y sonríe.

En ese momento, mi padre se inclina hacia delante y le dice a mi madre con una sonrisa…

  • Mami…anda, muévete que ya llegan los niños y hay que preparar el almuerzo.

Ella se incorpora con agilidad y se levanta de un saltito…las lágrimas comienzan a rodar por mis mejillas sin pedir ningún tipo de permiso.

  • ¿¡Mama!?…¿¡Mama!? – le digo sin salir de mi asombro y con el corazón desbocado.

Estoy paralizada, mis ojos la siguen hasta el umbral de la puerta, no puedo creer lo que veo, no salgo de mi asombro…¡mi mama está andando! Al llegar al umbral, gira su cabeza para mirarme y me vuelve a sonreír, está tan feliz, tan guapa, como si una luz especial la estuviera iluminando…está radiante. La sigo hasta la cocina, mi corazón no cabe en sí de júbilo.

Alllegar a la cocina, mi padre se encuentra frente a los fogones y mi madre se coloca al lado de él, le dice algo al oído que no puedo escuchar y le da un beso en la mejilla…mi padre la mira y sonríe. Yo me encuentro como la que está viendo una película, apoyada con la espalda en la pared, dejo bajar mi cuerpo hasta quedar sentada en el suelo con mis piernas encogidas y sujetas por mis brazos…y entonces, las lágrimas brotan sin parar.

En ese momento entra mi marido, me mira y me pregunta extrañado…

  • ¿Por qué lloras?
  • ¿Pero es que nadie se da cuenta? – le digo con un grito ahogado.

Me levanto, le agarro de las solapas de la cazadora y sigo gritándole entre llantos…

  • ¿No lo ves?…mírala!… ¡Mi madre, está VIVA!

Y es ahí, en ese preciso momento que despierto llorando sobresaltada y me doy cuenta de que no fue una pesadilla, que fue un sueño maravilloso. Porque la pesadilla, comienza ahora…

 

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2 comentarios sobre “Anoche soñé contigo…

  1. Yo tengo una creencia de que aveces tenemos estos sueños tan vividos, especiales, como si en ese momento se pueden comunicar con nosotros para consolarnos, yo he tenido varios, pero recuerdo sobre todo uno que veía a mi padre, con traje, más joven y me decía que lo abrazara, y era tan real…..😘😘

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