Las parejas se pueden romper por muchos factores, pero creo que las separaciones a partir de los 40 años en su gran mayoría, tienen un factor común…el factor hormonal.

Si no habéis llegado a esta etapa de la vida, en la que vuestras hormonas se alteran o alguna de ellas dejan de funcionar, podéis pensar que se me ha ido la olla…que también.

Aunque nos creamos totalmente dueños de nuestros actos y decisiones, mi opinión es que son las hormonas las que rigen nuestra vida. En el caso de la mujer, es aún mayor el control que estas ejercen sobre nosotras a lo largo de toda nuestra vida, pero el hombre tampoco se escapa.

Comúnmente se suele llamar “crisis de la mediana edad”, cuando en realidad estamos hablando de la menopausia y de la andropausia. Podéis leer un poco sobre lo que supone que las mujeres dejen de fabricar estrógenos (hormona femenina) y el hombre deje de fabricar testosterona (hormona masculina). Pero no es solo eso, sino que hay un intercambio de hormonas, la mujer comienza a fabricar mas testosterona y el hombre estrógenos…que cosas ¿verdad?

Bien, como no soy ni científico, ni médico, ni psicóloga, y ni siquiera me considero escritora, solo soy mujer…intentaré explicar con algunos ejemplos, y siempre desde el punto de vista femenino, el por qué pienso que los divorcios a partir de los 40 son, en su mayoría, causa de estos cambios hormonales.

La preparación hormonal para llegar a la menopausia, puede durar varios años. En estos años podríamos compararnos hormonal y emocionalmente como cuando teníamos 15 y teníamos todas nuestras hormonas revolucionadas. Incluso se incrementa el deseo sexual, (esto es motivado por el aumento de hormonas masculinas en nuestro cuerpo) que podrá coincidir con la disminución del apetito sexual de nuestra pareja, debido al aumento de la hormona femenina. Si a este aumento de apetito sexual le sumamos que caiga en nuestras manos alguna novela romántica o erótica…os subiréis por las paredes.

En esta primera etapa de la preparación hacia la menopausia, nos queremos sentir jóvenes, deseadas y amadas. Hacemos dieta, nos cambiamos el look, vamos al gym…y quizás nuestra pareja esté más por la labor de ver la película de los sábados de Antena 3, dedicar tiempo a jugar a las cartas con sus amigos, trabajo, etc…

Ese es el primer momento de alerta…pero ambos estamos muy distraídos con nuestras hormonas y nuestras cosas. Practicamos el “individualismo” en exceso, y poco a poco se crea un distanciamiento del cual, no somos plenamente conscientes.

En la segunda etapa o quizás ya la primera etapa de la menopausia como tal, a las mujeres nos empiezan a entrar esos famosos calores o sofocos. Para quién aún no los haya experimentado pensarán que no es para tanto…bueno, cuando los tengan ya hablamos. Después de un par de años poniéndote en forma, con ese cambio de look y ese derroche de hormonas escapando por los poros, te sientes una diosa del Olympo…y lo transmites. Tu marido empieza a “verte” de nuevo…pero no es el único (segundo momento de alerta).

Ahora es él, que quiere hacer la cucharita cuando estáis acostados…¿os he mencionado que esos calores menopáusicos son más habituales de noche?                                                   Ante tus múltiples y sutiles (al principio) rechazos, él te pregunta: ¿Ya no me quieres?…y claro, no estás para deshojar margaritas, por lo que tú respuesta es: “lejos…te quiero lejos”. ¿Entendéis ahora por qué nuestros abuelos duermen en camas o incluso en habitaciones separadas?

Bueno, bromas a partes, es una etapa de la vida complicada, que en algunos casos tendrán más problemas añadidos; falta de trabajo, preocupaciones con los hijos, adicciones…cada pareja y cada casa es un mundo. Si tenemos la suerte de tener a nuestro lado, una persona que lejos de aceptar esos rechazos, intenta averiguar de donde vienen y se informa para poder entenderte mejor… quizás la relación se pueda salvar.

La clave, en toda relación de pareja, es la comunicación. De nada sirve contar a tu mejor amiga o a cualquier desconocido tus problemas de pareja, si no lo hablas con él o ella. Que sufres de sofocos, que tienes falta de lubricación, que el apetito sexual no es el mismo…habla con tu pareja, es la única forma que entienda por lo que estas pasando.

Los años, nos deben dar los conocimientos que no teníamos cuando eramos adolescentes. Nos creíamos que lo sabíamos todo con 15, 16 o 17 años…pero la verdad es que éramos unos grandes ignorantes de la vida. Si hoy, a tus 40 o 50 años, piensas que algún adolescente puede darte lecciones de vida…el inmaduro eres tú.

P.D: Las hormonas, como mensajeros químicos que son, podrán controlar nuestras vidas, pero no tienen cerebro…úsalo.

 

 

 

 

 

 

 

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4 comentarios sobre “Divorcios Hormonales

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