El amor no duele

Dejemos de dramatizar el amor, el amor no duele. 
Duelen las expectativas, las ilusiones rotas.
Duele la soledad, cuando ni tú mismo te soportas.
Duele el egoísmo insatisfecho, el que dirán, cuando solo quieres aparentar.
Duele no ser correspondido, cuando el verdadero amor trata de solo dar.
Duelen los amores de películas, esos amores prohibidos, o lo que el cine nos quiera dar. Duele lo que tu niño interior, caprichoso y egoísta, no puede alcanzar.
Duelen los versos de un poema, sin un corazón al que llegar.
Duele el romanticismo, la nostalgia, oír música francesa, viendo una puesta de sol frente al mar.
Duelen los amores platónicos, los adolescentes, los que no son de verdad.
Duele el desamor.
El amor no duele, el amor eres tú y soy yo.
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Los Nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro

y sueñan los nadies con salir de pobres,

que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,

que llueva a cántaros la buena suerte;

pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca,

ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,

por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda,

o se levanten con el pie derecho,

o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la

Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica

Roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

(Eduardo Galeano)

“Feliz día a todos”.

Me quedo contigo.

Pocas canciones me han emocionado tanto. Una versión magistral del tema de Los Chunguitos, “Me quedo Contigo”.

Me quedo contigo. Rosalía.

Si me das a elegir
Entre tú y la riqueza
Con esa grandeza
Que lleva consigo, ay amor
Me quedo contigo

Si me das a elegir
Entre tú y la gloria
Pa que hable la historia de mi
Por los siglos, ay amor
Me quedo contigo

Pues me he enamorado
Y te quiero y te quiero
Y sólo deseo
Estar a tu lado
Soñar con tus ojos
Besarte los labios
Sentirme en tus brazos
Que soy muy feliz.

Si me das a elegir
Entre tú y ese cielo
Donde libre es el vuelo
Para ir a otros nidos, ay amor
Me quedo contigo

Si me das a elegir
Entre tú y mis ideas
Que yo sin ellas
Soy un hombre perdido, ay amor
Me quedo contigo

Perdón

Miles de preguntas. Mismos sentimientos. Se podría haber evitado. Impotencia. Falta de información. Especulaciones. Niños desprotegidos.

¿Falta de medios?… NO

Los medios los tenemos. A veces invertimos más esfuerzo en rescatar un cuerpo, que en salvar una vida.

Quiero pedir perdón, a todos esos niños que de alguna forma están en peligro, en cualquier tipo de peligro, pero que aún respiran, que tienen hambre, frío, miedo… ¡Perdón!… pero no llegaremos a tiempo.

 

Recordándote…

Si os preguntara que recuerdos tenéis de vuestra infancia, cuando erais solo hijos, en una noche como la de hoy, seguro que en la gran mayoría de vuestros recuerdos hay una madre. El recuerdo de una madre amasando pestiños. El recuerdo de una madre retocando el Belén, ya que éramos unos trastos y no dejábamos ningún personaje en pie. El recuerdo de una madre preparando la cena. El recuerdo de una madre dándonos un baño y vistiéndonos con nuestras mejores prendas. El recuerdo de una madre besando a nuestro padre, mientras decoraban la mesa con la vajilla para las ocasiones especiales. El recuerdo de una madre ilusionada por sus hijos. El recuerdo de una madre que amaba la Navidad.

Yo, no soy madre. Decidí ser solo hija. Nunca he sentido la necesidad de dar ese siguiente paso que dicta la naturaleza. Esa prioridad que tienen todas las criaturas de la naturaleza, yo no la he tenido. No nací con la finalidad de ser madre, me quedé a medio camino. Me quedé en ser hija para siempre. No importa cuántos años tenga: 40, 60, 80 o 90…siempre seré hija.

Hoy no puedo sumar más recuerdos como hija. Hoy no tiene sentido celebrar la Navidad.

18 de Noviembre

Hoy llueve, pero la lluvia no borrará los recuerdos. Hoy el día amaneció gris, pero no dejaré que destiñan los colores de mi memoria. Hoy hace frío, pero con solo evocar tu nombre, se hallará mi corazón a buen cobijo. Hoy el cielo llora, pero en mi rostro dibujaré la sonrisa que mi alma añora. Hoy, más que ayer, me haces falta… hoy no existe el olvido.

El Origen de Halloween

La gran mayoría de las veces, celebramos fiestas o tradiciones, sin saber muy bien de dónde vienen. Erróneamente, adjudicamos el origen de esta festividad a los norteamericanos, pero realmente es de origen Celta.

Halloween según la teoría tradicional tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que deriva del irlandés antiguo y significa fin del verano. En el Samhain se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el «Año nuevo celta», que comenzaba con la estación oscura.

Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos. Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado.

Cuando tuvo lugar la ocupación romana de los dominios celtas la festividad fue asimilada por estos. Aunque ya se celebraban los últimos días de octubre y primeros de noviembre una festividad conocida como la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), se mezclaron ambas tradiciones.

En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos y Canadá, donde queda fuertemente arraigada. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición durante la Gran hambruna Irlandesa. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar las calabazas huecas con una vela dentro, inspirada en la leyenda de «Jack el Tacaño».

Originalmente el truco o trato (en inglés «Trick-or-treat») era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales. Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente «truco o trato». La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que este tuviera, pues de no pactar con este espíritu (que recibiría el nombre de jack-o’-lantern, con el que se conocen a las tradicionales calabazas de Halloween) él usaría sus poderes para hacer «truco», que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda. Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro (y con el tiempo, debido a la asociación mental entre el espíritu y las calabazas, el nombre de este sería dado a ellas, que es como son conocidas hoy día cuando llega esta fiesta).