Hoy

Hoy, 15 meses más tarde, me encuentro con los botones de mi abuela, menos dolorosos y más desgastados que los de mi madre… pero se complementan.

Hoy, 15 meses más tarde, desalojo otra vida de sus pertenencias.

Hoy, me vuelvo a dar cuenta, que nada nos pertenece, que todo se queda.

Hoy, doy gracias de ser yo y no tú quien lo vea… pues es menos doloroso, el dolor de una nieta que dice el último adiós a su abuela.

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Infinito

Si el amor se contara,

por las sonrisas que has dibujado en mi cara,

morir tranquila ya podría,

aunque tú ya no estés…

aunque yo ya no sea.

 

Ego

Te quieres, pero odias a otros.

Te crees especial y menosprecias a todos.

Aprecias en ti cualidades, que no ves en los demás.

Criticas y ríes, confiado de tu inmensa superioridad.

Pero a menudo olvidas, que es a ti, a quien realmente desprecias.

egocentrismo

 

 

 

Seres excepcionales X: En memoria de Mariano, síndrome de Marfan, una historia de “Universo de esperanza, lucha por la vida” — El tintero

Esta décima semana de andanzas quijotescas en la aventura de combatir la ignorancia me gustaría dedicarla a la memoria de Mariano, hijo de María Julia Spiritelli, un ser excepcional con síndrome de Marfan que dijo basta en octubre de 2014 tras dar batalla con su propio cuerpo al desconocimiento médico durante años, un sacrificio que, […]

a través de Seres excepcionales X: En memoria de Mariano, síndrome de Marfan, una historia de “Universo de esperanza, lucha por la vida” — El tintero

A su debido tiempo.

Para morir lo único que hace falta es estar vivo. Enfrentarse a la muerte de un ser querido, dicen que nunca es fácil, pero sinceramente pienso, que lo que no es fácil, es enfrentarse a una muerte injusta. Una muerte injusta, es aquella que llega antes de lo debido, bien sea por enfermedad o accidente y altera lo que nosotros entendemos como el ciclo natural de los acontecimientos. Unos padres, nunca deberían sobrevivir a sus hijos, pero unos padres tampoco deberían irse antes de tiempo.

Todo estos pensamientos me llevan a vivir el fallecimiento de la única abuela que me quedaba, de una forma calmada, relajada y de alguna forma feliz. Feliz, porque he tenido la inmensa suerte de disfrutarla hasta sus 97 años. Feliz porque tuvo una vida plena, llena de salud. Feliz, porque supo llevar la muerte de su marido, hace 30 años, con una entereza admirable. Aunque en los últimos dos años, haya sufrido la pérdida de dos hijas, su entereza fue siempre ejemplar.

Ayer 14 de Febrero, tu velita terminó de consumirse, y decidiste que era la mejor fecha para decirnos adiós. Tus dos hijos, todos tus nietos, bisnietos e incluso tataranietos, te hemos despedido de forma serena, calmada y sí, de alguna forma incluso felices, porque no hay mayor sosiego que un adiós a su debido tiempo.

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