El barreño.

Esta mañana, con mi taza de té en mano, echo un vistazo a Pinterest y me encuentro con una foto que me transporta rápidamente a mi infancia.

Los veranos solíamos ir a visitar a mis abuelos paternos. Vivían en un pequeñísimo pueblo minero de la sierra de Huelva. Aún, hoy día, suelo ir con mi padre para visitar a mis tíos y primas.

Mi padre viene de una familia muy humilde, pero dónde nunca ha faltado un buen jamón y olorosos quesos. Es lo que tenían estos pueblos mineros, no había baños pero las despensas estaban siempre repletas. Es como si las prioridades cambiasen dependiendo de donde vives. En sitios más urbanizados cambiamos los jamones por baños, coches, etc. Entiéndeme, es una forma de hablar para intentar explicar por escrito los diferentes tipos de riqueza.

Esos veranos, en los aspectos más íntimos, eran para mí una pesadilla. Yo no venía de una gran ciudad, aunque mis tíos y primas así lo veían, pero en casa teníamos baño y con el tiempo, hasta pestillo. Creo que lo del pestillo fue consecuencia de las temporadas de vacaciones que pasábamos allí.

Hoy, al ver esa foto, no he sentido el pudor que recordaba sentir en los momentos en los que, una abuela pequeñita pero con mucho nervio, nos metía a mis dos primas y a mí, en un barreño exactamente igual al de la foto, y a ojos de quién pudiera pasar. Hoy, al ver esa foto, lo he recordado con mucha ternura y felicidad.

Hay momentos en los que somos tan inmensamente ricos, que no nos damos ni cuenta…

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Comunicación

Siempre he pensado que leemos e interpretamos según nuestro estado emocional de ese preciso momento. Incluso si leemos un mismo libro en diferentes etapas de nuestra vida, descubriremos nuevas cosas e interpretaremos de forma diferente otras. En la literatura esto no está nada mal, ya que una misma historia, la escrita por el autor, podrá llegar y emocionar a millones de diferentes lectores.

La comunicación entre personas es muy importante, no podemos dejar a la interpretación unas palabras escritas en un mensaje de texto, por muy bonitas que sean. Y no podemos dejar, a la interpretación de una emoción o estado de ánimo, un simple emoticono. Eso sería como dejarlos a su suerte, o lo que es lo mismo, dejarlos al estado emocional en el que se eencuentre nuestro receptor. La palabra no es bonita por sí sola, la palabra es bonita por su entonación y lenguaje corporal que hacen que, cada palabra, tenga más de un significado. Un mensaje de texto está muy bien para informar de algo, no para comunicarte.

La palabra escrita es muy bonita en los libros y, sobre todo, era preciosa en esa época que, por falta de teléfonos, se escribían esas cartas de amor. Escribir es fácil, decir eso mismo, mirando a la persona a los ojos, no lo es tanto. Hay que ser muy valiente.

Este vídeo nos muestra, de forma muy sencilla, la importancia de la comunicación personal y física.

Yo tb tq

 

 

 

Suplantación de identidad.

Hace un par de semanas, me entró por el privado de Instagram, el mismísimo Matt Bomer. Lo vi algo totalmente natural, ¿qué otra cosa puede hacer un padre de familia, conocido actor estadounidense y uno de los hombres más guapos que existen en el planeta?

 

Era tal mi ilusión, que volví a verme con mi carpeta de instituto, llena de fotos de mis cantantes y actores favoritos. Pero esta vez era distinto… ¡Matt Bomer quería conocerme, saber de mí!. Esto también lo vi totalmente normal, teniendo en cuenta que soy una mujer muy interesante y mundialmente conocida, si por lo de “mundial” entendemos, el radio de 20km en el que me muevo en mi día a día.

Los días iban pasando y nuestro vínculo de amistad era cada vez más fuerte… pronto estaría tomando un avión a los Ángeles, para visitarlo a él y a su marido Simon, y poder conocer a sus tres pequeñines. Todo era perfecto y la diferencia horaria no era un impedimento para hablar. De la noche a la mañana, era la mejor amiga de mi admirado Matt Bomer… un sueño. Bueno, vale…mentí en algunas cosillas sin importancia.

 

 

Las conversaciones se centraban sobre todo en mí, cosa que me halagaba bastante. Y yo solo quería saber cosas de él, a las cuales, si podía, no respondía o tardaba mucho en contestar. Eso también era normal, pues seguro que yo no era la única fan con la que hablaba en esa cuenta especial que había creado con ese fin. Ya se sabe que no hay que mezclar el trabajo con las amistades. También pensé que quizás tardaba en contestar porque con todas las cosas que tendría en la cabeza una persona tan importante como él, no sería de extrañar tener que recurrir a google para que te recordase, cuantos años llevaba casado, cuales eran sus próximos proyectos o a que eventos había acudido.

 

 

 

Y así, sin esperarlo y después de dos semanas charlando (en mi tierra decimos marear la perdiz), y mostrando él, más paciencia que el Santo Job… por fin se atrevió a hablarme de su proyecto privado para un orfanato. Creí que nunca llegaría el día, que me abriese su gran corazón… solidario.

 

 

 

Me imagino, que cuando se trata de ayudar a los niños, uno puede empezar a perder la paciencia y claro… yo empiezo a ponerme de un rubio muy platino.

 

 

 

He intentado tomarme toda esta historia con el mejor sentido de humor posible, porque no voy a dejar que personas despreciables como la que se esconde detrás de este tipo de cuentas me agrien el corazón. Pero es muy triste el pensar, que habrá personas buenas e inocentes que caerán en semejante farsa.

Todas las ONG tienen cuentas oficiales, y si algún actor o personaje conocido, quiere pedir donaciones para algún fin… seguro que lo hará públicamente y no en privado.

P.D. Porque soñar es gratis y sobre todo es bonito, seguiré soñando que el verdadero Matt Bomer y yo… algún día, seremos grandes amigos. ❤️ 👫

 

Sociedad… libérame de tus ataduras.

La huelga es un derecho que todos los ciudadanos pueden ejercer y la cual, como tal, respeto. Personalmente hoy no trabajo, porque da la casualidad que es mi día libre, pero estoy totalmente a favor, faltaría más, del derecho de igualdad entre hombres y mujeres. Afortunadamente en la empresa que trabajo, no tenemos ese problema, a igual puesto de trabajo igual sueldo, e igual oportunidades en el ámbito laboral, como bien dicta la Constitución española y el artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores.

De verdad que no quiero polemizar con este tema, porque ya bastante polémica hay. Desgraciadamente, esta sociedad en la vivimos es muy manipulable y tendemos a dejarnos distraer con facilidad. Hoy 8 de Marzo, se celebra el día de la mujer, pero el día de la mujer trabajadora, o al menos así era hasta ahora. Creo que todo el mundo sabrá el origen de este día, y si hay alguien que no lo sepa, solo debe hacer una búsqueda en google y sus dudas quedaran resueltas. En este día se reivindica la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral. Como ya mencioné anteriormente dicho derecho y dicha igualdad está recogido en la constitución y en el estatuto de los trabajadores. Parece que ante la ley somos iguales (por lo menos en este aspecto concreto), pero no ante la sociedad.

A los hombres, les agradezco sus buenas palabras y su apoyo verbal, sobre todo a través de las redes sociales o en el bar de turno. Pero a esos, hombres, compañeros de trabjo que sabiendo de esa injustucia salarial, van a los juzgados como testigo de dicha injusticia, sumandose así a esa denuncia formal, con el consecuente peligro de ser ellos mismos también despedidos… a esos hombres les deseo, que por favor no se mueran nunca.

En el día de hoy, muestro mis respetos ante esta huelga, pero sobre todo mi admiración hoy y siempre por esas mujeres, valientes, que denuncian ante la ley y los jueces, estas discrepancias en el ámbito laboral, sin temor a ser despedidas. Mujer, la ley te ampara, la sociedad no tanto, tú y solo tú puedes cambiar tu presente y tu futuro.

Ya pasaba antes…

Desde que tenemos las redes sociales, nos parece, que a la gente les gusta presumir de sus viajes, de lo que comen o de lo que hacen en cada momento (como si todo eso, solo estuviese bien si eres alguien famoso). Nos olvidamos, de esas reuniones y cenas de hace más de 20 años, cuando invitábamos a nuestros amigos a casa y sacábamos el álbum de fotos para compartir con ellos nuestros últimos viajes. Nos olvidamos de cuando grabábamos nuestros vídeos en las vacaciones o en la intimidad de nuestra casa y… quién sabe, si tras alguna separación, han visto la luz.

Si hace 20, 30 o 50 años, no eras de los de hacer fotos para el recuerdo o para mostrar a familiares y amigos, probablemente ahora no tengas ni redes sociales o no seas de subir nada, lo cual, no esá nada mal. Personalmente, tengo millones de fotos en casa, que he compartido con amigas y familiares mientras tomábamos una copa de vino o un café.

Hoy, no me importa compartir fotos de mis viajes, escapadas o momentos en Instagram, porque siempre mostraré de forma pública lo que quiero, o lo que no me importa mostrar (ahora, la vieja detrás del visillo, tiene material suficiente para pasar las tardes de aburrimiento).

Me gusta descubrir sitios nuevos a los que ir y, me encanta ver las fotos de la gente que sigo, disfrutando y compartiendo momentos. No estamos ante algo completamente nuevo, simplemente ahora, sin quererlo, se llega a mucha más gente, incluso a desconocidos.

De alguna forma u otra, siempre hemos hecho lo mismo, por ejemplo con la piratería de la música o libros. ¿Quién no tenía en casa un radio doble cassette? o ¿quién no ha prestado libros? Solo cuando algo te gustaba de verdad, quizás por romanticismo, ahorrabas y te comprabas el original… no hemos cambiado tanto.

Volviendo al tema principal, no porque muestres parte de tu vida en las redes sociales, es todo mentira. Ni porque no lo muestres, es todo verdad. Yo no quiero saber lo que hay detrás de esas fotos o como es la vida realmente de nadie. Lo mismo que no me cuestiono la publicidad de un producto, tampoco me cuestiono las fotos, ni la vida de nadie. Si me gusta el producto lo compro y si me gusta el lugar que veo… intento ir.

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Sin azafatas… ¡con la sensiblería nos hemos “topao”!

Hace unas semanas, la Formula 1 anunciaba la desaparición de las azafatas de sus parrillas. Parece ser, que era algo machista tener a mujeres mostrando más piel que ropa. No sé si la idea de que se pusieran un mono de piloto, era también algo demasiado provocativo… parece ser que si la chica, es joven, guapa y está buena, lo seguirá estando  se ponga lo que se ponga.

No sé si han llegado a barajar la idea de poder ampliar el rango de edad, talla y estatura para poder ejercer de azafata o incluso integrar azafatos a la parrilla… eso igual sería buscar la igualdad y a nuestra sociedad, diga lo que diga, le gusta seguir siendo machista.

Imaginemos que ahora, en vez de azafatas habrá azafatos vestidos de Armani. ¿Lo veríamos bien? ¿Por qué no haberlas vestido de Armani a ellas? ¿Es realmente la ropa lo que molesta? ¿No sería algo realmente machista que estas azafatas, fueran sustituidas por azafatos en traje de chaqueta, con mono de piloto o mecánico?

No, mejor pongamos a “niños” para realizar ese trabajo. Eso, no sería explotación de menores, porque son niños aficionados a la Formula 1 y sus padres dan su consentimiento. Por niños, entiendo, que serán niños y niñas. ¿Lo harán gratis o será un trabajo remunerado? ¿Saldrá de ahí el próximo Campeón/a del Mundo?

Así que mejor enviamos a todas estas chicas al paro, o que se dediquen los fines de semana a ser la imagen de alguna bebida alcohólica… que ahí, parece ser que, a nadie le molesta.

Yo no diría que es denigrante, llevar una minifalda y sostener un paraguas. Es denigrante que te obliguen a hacer algo que no quieres y sobre todo, muchas de las mentes de esos que se creen superiores.

 

Falta de sentido del humor

En estos días de carnaval, soy de Cádiz y ahí hay que morir, se ha criticado mucho a chirigotas y comparsas,  por no entender el humor de estas agrupaciones o simplemente por carecer de él.

Ahora le ha tocado al humor británico y muy concretamente a Chris Haslam por el artículo que ha escrito en el Times de como ser español, para no parecer un guiri o un eterno turista.

No entiendo el revuelo que causan letras de comparsas o este artículo en concreto. En mi tierra, siempre se dijo que: “si te pica es porque ajos comes”. Este tipo de humor sarcástico, no pretende insultar a nadie, pero todos debemos reconocer que está basado en una realidad y verdad, que no queremos oír porque no nos gusta, y llevado a la exageración. Muchas de las veces, sobre todo en el tema de agrupaciones de carnaval, se hace crítica a cualquier tema de actualidad, con mucho humor… cosa que no veo mal.

He leído el artículo de Chris Haslam y no sé si será que soy de Cádiz, cuna del carnaval, pero no me he podido reír más. Que se prepare Chris porque seguro que le vienen represalias chirigoteras. De todas formas y si somos sinceros con nosotros mismos, lo que dice este hombre en su artículo no es inventado. Tenemos que entender que hay muchas culturas en el mundo y no es cuestión de si una es mejor que otra, es cuestión de tolerancia. Nosotros estamos acostumbrados a dar un par de besos cuando nos presentan a alguien y en otros países, ni siquiera se contempla la idea. En nuestros bares, el suelo se llena de servilletas de papel, palillos de dientes y cuando se podía fumar… de colillas, porque los ceniceros, si los había, estarían para otra cosa.

Personalmente he tenido la suerte de poder viajar muchísimo y sí que es cierto que el español, en general, puede aprender a ser más educado. A mí, han llegado a decirme que por qué le tengo que dar las gracias al camarero cuando me trae algo, o por qué le pido las cosas por favor. Mi respuesta siempre es la misma… pregúntale al camarero.

De todas formas, lo único que me entristece es que perdamos lo más preciado que tenemos, que es, el sentido de humor y el respeto por él. No podemos olvidar el reírnos de nosotros mismos, y digo olvidar y no aprender, porque nosotros, los españoles, éramos un ejemplo a seguir en eso.

#ChrisHaslamVentePaCai

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