Orgullosa de ser Roteña y Española.

Vivo en Rota, un pueblo costero en la provincia de Cádiz. Muchas personas al oír el nombre de Rota, automáticamente piensan en la Base Militar. He de decir que Rota no es una base militar… Rota es un pueblo costero con casi 30.000 habitantes, el cual, tiene unas playas kilométricas de arena fina, como kilométricos son también sus pinares. Un pueblo con un casco antiguo con edificaciones que datan del S. XIII. Un muelle pesquero y centenares de campos de diferentes cultivos, son algunas de las muchas cosas que puedo destacar de mi pueblo…pero el post se haría interminable. Uno de los pueblos más limpios, y no dicho por mi, si no por turistas y veraneantes, de la zona. Resumiendo, un pueblo preciso… que sí, tiene una Base Militar.

Por ese motivo, ayer 16 de Septiembre  del 2017, tuvo lugar una demostración aérea, con motivo de la celebración del Primer Centenario de la Aviación Naval Española.

Dejo a un lado, la diversidad de opiniones que puedan haber con respecto al tema, algunos más a favor, otros indiferentes y otras totalmente en contra, y  tampoco quiero entrar en política. Todas y cada una de esas opiniones son totalmente respetables. Quiero centrarme en lo que miles de personas pudimos vivir y disfrutar ayer desde nuestras playas, uno de los espectáculos visuales más grandes que haya podido ver.

Para mi, que no soy en absoluto “facha”, es un orgullo ser española, oír el himno español me pone el vello de punta…sea en el ámbito que sea, militar o deportivo, me da igual, yo soy Española siempre. Una lástima que no sea visualmente más bonita, como la americana o la británica… porque quizás así la llevaríamos en esas camisetas, bolsos y complementos (que yo personalmente tengo). Llevar esos complementos con banderas de otros países es ser muy “fashion”, pero llevarlos de nuestra bandera (únicamente para los españoles) es de ser muy “facha”… en fin, que no quería entrar en política y casi casi.

Volviendo al espectáculo de ayer y sin desmerecer a ninguno de los pilotos de los diferentes tipos de aeronaves… La Patrulla Águila fue espectacular. Claro, que al ser la demostración completamente acrobática es mucho más atractiva  a los ojos de todos los que estábamos allí. El mérito de todos los pilotos de ayer, es de quitarse el sombrero. La precisión, el control de esas aeronaves… digna de admiración. Como no soy una experta en este terreno, pues no puedo hablar de los diferentes tipos de aviones y helicópteros, ni tampoco de la dificultad del manejo de ninguno de ellos, solo os puedo dejar algunas imágenes de la demostración de ayer.

 

Si queréis ampliar información o ver vídeos y fotos podéis pinchar los siguientes enlaces:  Ayuntamiento de Rota (Vídeos) fotos de Antonio Cordero Solís

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Septiembre, vuelta a la rutina… hablemos del Porno.

¡Hola! ¿Cómo habéis pasado las vacaciones? Espero que muy bien, pero como todo se acaba y hay que volver a la realidad y monotonía…pues nada, tendremos que volver a hablar del Porno….¿cómo, que no es parte vuestra rutina? ¿qué la vuestra es volver al gimnasio y adquirir todos los coleccionables posibles que llenan ahora todas las papelerías?….upssss!
Bueno, ya tengo que seguir con el post… ¿por qué?…ummmm porque soy de ideas fijas y tendría que cambiar el titulo y eso da mucho trabajo… 😉

Bien, comencemos…
Señores de la industria del porno quiero darles mi mas sincera enhorabuena porque consiguen hacer un cine de ciencia-ficción sin que se note nada de nada. Nos muestran unos penes de 25cm. de largo y como una botella de agua de medio litro de grosor así como si nada…vamos para el Cuarto Milenio. Unos pechos enormes que no conocen y no conocerán jamas la ley de la gravedad o esas señoritas caminan haciendo el pino todo el día o la realidad es que la belleza es efímera pero la silicona eterna… pero sobre todo y lo que mas me asombra es lo rápido que llega el fontanero a tu casa… en fin!

El porno crea un estrés muy grande en la mujer, mucho más que en el hombre, ¿que por qué?…hablemos de las posturas: el hombre no necesita ser contorsionista, con estar de pie, de rodilla o tumbado más o menos le vale… pero si a nosotras nos hacen lo que en esas escenas, seremos como el cubo de rubik y no habrá forma humana de recolocar todo en su sitio. Así que la próxima vez que vean una postura que les llame la atención y que nunca hayan probado…memoricen bien los movimientos para que ya todo vuelva a su sitio, bien recolocado y no tengamos que ir a rehabilitación.

Otra cosa, que a mi por lo menos me crea mucho estrés de estas pelis es que estén tan enfocadas para el hombre…me explico: se les exige mucho mas estéticamente a una mujer que a un hombre, (ya sé que también están mejor pagadas ellas que ellos) pero… ¿qué trabajo cuesta que por lo menos ellos sean guapos de la muerte? y tengan todos unos oblicuos y abdominales que hagan que las tablas de lavar la ropa de nuestras abuelas lloren desconsoladamente…¿ninguno verdad?

Señores de la industria del porno las mujeres queremos PORNO PARA MUJERES… nos encanta el sexo, tanto como a los hombres… nos encanta tener orgasmos, que nos empotren, pero mi pregunta es: ¿Cuesta mucho que por lo menos al final de la peli el chico le pida matrimonio a la chica, se casen, sean felices y coman perdices? jooooliiiinessssss…..si aún así no dejará de ser cine de ciencia-ficción…xfaaaaaaa. 😉

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Valoración de un libro

Después de leer muchos, muchos libros y leer las reseñas o la cantidad de estrellas que se le otorgan según te haya gustado más o menos, he llegado a la conclusión, que la gran mayoría no son nada útiles puesto que no son objetivas, ni sinceras.

Por lo general y para quienes no lo sepan, se puntúan de una a cinco estrellas:                     1 = malísimo                                                                                                                                           2 = no me gusta.                                                                                                                                       3 = está bien.                                                                                                                                           4 = me gusta.                                                                                                                                          5 = me encanta.

Bien, he decidido, más que nada por mi bien y para no perder más el tiempo, que no serán un referente para mi, las valoraciones de 5 estrellas como las de 1 estrella. ¿Cuáles son mis motivos?…

Diría que el 90% de las personas que valoran con 5 estrellas, son o bien amigos, familiares, seguidores incondicionales en redes sociales, que ya les da igual lo que escriba porque las 5 estrellas no van a valorar la obra, sino al autor/a de la obra. El 10% restante, realmente les ha encantado el libro.

Con las valoraciones de una sola estrella, pasa exactamente lo mismo pero con una pequeña diferencia…en estas valoraciones, el 100% de ellas son ataques personales, que no crítica, al autor/a y no a su obra.

Con esta conclusión que igual algunos la compartís, prefiero quedarme con las estrellas intermedias (no me gusta, está bien, me gusta) porque las veo y leo más sinceras. Personas que realmente se han leído el libro. No todo aquel que valora con 5 estrellas y hablo de ese 90% ha leído el libro…, por supuesto que lo ha comprado, faltaría más, hay que cumplir con los “amigos”. La mayoría repiten la sinopsis o comentan muy superficialmente la trama del libro, no vaya a ser que se les note mucho que no han tenido tiempo de leerlo (ni lo tendrán), pero oye…¿para que están los “amigos” si no es para apoyar y decir lo que queremos oír? …y si es públicamente, mejor que mejor.

 

P.D. Esas estrellas intermedias, son las personas que desde la más pura objetividad, os hacen una valoración de vuestro libro, sin importarles quienes sois. Ellos son realmente vuestros LECTORES.

 

En un universo paralelo

Cenando con mi marido, en un restaurante muy cuqui, en la Isla de Tabarca, empezamos a charlar sobre lo que el ser humano ha creado en torno a una necesidad vital como es comer. Os aviso que se me fue la olla como de costumbre.

En nuestro primer mundo, donde no hay escasez de comida e incluso comemos sin tener hambre, hemos hecho de la “necesidad” de comer, un acto social, profesional e incluso le hemos puesto unos horarios establecidos. Si os paráis a pensar, casi todo lo hacemos en torno a una mesa, una barra de un bar, a solas, en familia, con amigos, en pareja, compañeros de trabajo, almuerzos de negocios, etc. Cualquier excusa es buena para quedar y tomar algo; bodas, bautizos, graduaciones, comuniones, divorcios, ferias de todo tipo, verbenas, comidas de empresa… infinidad de acontecimientos a los que, si les quitamos la comida, y por supuesto incluyo las bebidas, desaparecerían por completo.

Nos vestimos y perfumamos para salir de cena con nuestra pareja, de almuerzo con las amigas e incluso para desayunar con la familia en la plaza del pueblo… lo hemos socializado tanto que casi no nos damos cuenta.

Por todo ello, el acto de comer, no sirve solo para llenar nuestros estómagos, sino para el disfrute de nuestro paladar y relacionarnos con el resto de la humanidad. Ahora tenemos la cocina tradicional, creativa, de fusión… cocinar se ha convertido en un arte.

Pues bien, ahora que ya tenéis en vuestras mentes,  una idea bastante clara de lo que he querido decir con todo esto, llega el momento de que penséis, en como sería ese universo paralelo, donde en vez de dar esa importancia a la comida… se la diéramos a otra necesidad vital que tiene el ser humano como es el… hacer de vientre. Sí, tal cual habéis leído, hacer de vientre, defecar, evacuar, excretar, descargar, hacer caca.

Quedaríamos con nuestros amigos para ir a la inauguración del nuevo local, donde tienen lo último en inodoros y no te digo ya la carta de papel higiénico que tienen. Las celebraciones seguirían siendo las mismas, lo único que cambia es el acto vital en sí. En este universo paralelo, el comer queda relegado como algo grotesco de hacer en público, así que nos meteríamos en un pequeño cubículo para así poder comer sin que nos vean.

Frases como: “Perdonadme he de ir al baño, tocador, aseo”… sea cual sea la palabra que usáis, sería sustituida por algo así como: “Perdonadme he de ir al comedor o comedero”. Mientras estáis todos sentados en unos retretes que dependiendo del local donde estáis, serán mas o menos cuquis, y tú te levantas para ir al comedero, no sin antes darle un pequeño pico en los labios a tu pareja que te mira con ojos de enamorado.

Las reservas por teléfono serían algo así como: “Si, me gustaría reservar retretes para esta noche… si, a las 10 de la noche, seremos cuatro”.

Las bodas, comuniones y bautizos serían lo más… ¿300 invitados?… 300 retretes. ¿Qué es al aire libre?, oye… pues mejor que mejor, ese bello jardín repleto de 300 retretes de lo más sofisticados que ya sabemos que nos encanta derrochar en estos eventos, repartidos en grupos de 6 u 8 y donde se sentarán según afinidad entre ellos.

Los comedores o comederos públicos, tendrán largas colas para al final, poder sentarte en una silla que a saber quien se habrá sentado antes y depositar nuestra comida en una mesa que a saber que comida han puesto allí antes. Comer o beber deprisa y sin hacer mucho ruido y salir de allí con la boca bien limpia… ¡¡¡horror, no hay servilletas!!!

Seguro que con esta idea en la cabeza, se os ocurren infinidad de situaciones graciosas en ese universo paralelo.

P.D. Aunque no os lo creáis, ¡¡¡la cena fue de lo más romántica!!! ;))

 

 

 

 

Divorcios Hormonales

Las parejas se pueden romper por muchos factores, pero creo que las separaciones a partir de los 40 años en su gran mayoría, tienen un factor común…el factor hormonal.

Si no habéis llegado a esta etapa de la vida, en la que vuestras hormonas se alteran o alguna de ellas dejan de funcionar, podéis pensar que se me ha ido la olla…que también.

Aunque nos creamos totalmente dueños de nuestros actos y decisiones, mi opinión es que son las hormonas las que rigen nuestra vida. En el caso de la mujer, es aún mayor el control que estas ejercen sobre nosotras a lo largo de toda nuestra vida, pero el hombre tampoco se escapa.

Comúnmente se suele llamar “crisis de la mediana edad”, cuando en realidad estamos hablando de la menopausia y de la andropausia. Podéis leer un poco sobre lo que supone que las mujeres dejen de fabricar estrógenos (hormona femenina) y el hombre deje de fabricar testosterona (hormona masculina). Pero no es solo eso, sino que hay un intercambio de hormonas, la mujer comienza a fabricar mas testosterona y el hombre estrógenos…que cosas ¿verdad?

Bien, como no soy ni científico, ni médico, ni psicóloga, y ni siquiera me considero escritora, solo soy mujer…intentaré explicar con algunos ejemplos, y siempre desde el punto de vista femenino, el por qué pienso que los divorcios a partir de los 40 son, en su mayoría, causa de estos cambios hormonales.

La preparación hormonal para llegar a la menopausia, puede durar varios años. En estos años podríamos compararnos hormonal y emocionalmente como cuando teníamos 15 y teníamos todas nuestras hormonas revolucionadas. Incluso se incrementa el deseo sexual, (esto es motivado por el aumento de hormonas masculinas en nuestro cuerpo) que podrá coincidir con la disminución del apetito sexual de nuestra pareja, debido al aumento de la hormona femenina. Si a este aumento de apetito sexual le sumamos que caiga en nuestras manos alguna novela romántica o erótica…os subiréis por las paredes.

En esta primera etapa de la preparación hacia la menopausia, nos queremos sentir jóvenes, deseadas y amadas. Hacemos dieta, nos cambiamos el look, vamos al gym…y quizás nuestra pareja esté más por la labor de ver la película de los sábados de Antena 3, dedicar tiempo a jugar a las cartas con sus amigos, trabajo, etc…

Ese es el primer momento de alerta…pero ambos estamos muy distraídos con nuestras hormonas y nuestras cosas. Practicamos el “individualismo” en exceso, y poco a poco se crea un distanciamiento del cual, no somos plenamente conscientes.

En la segunda etapa o quizás ya la primera etapa de la menopausia como tal, a las mujeres nos empiezan a entrar esos famosos calores o sofocos. Para quién aún no los haya experimentado pensarán que no es para tanto…bueno, cuando los tengan ya hablamos. Después de un par de años poniéndote en forma, con ese cambio de look y ese derroche de hormonas escapando por los poros, te sientes una diosa del Olympo…y lo transmites. Tu marido empieza a “verte” de nuevo…pero no es el único (segundo momento de alerta).

Ahora es él, que quiere hacer la cucharita cuando estáis acostados…¿os he mencionado que esos calores menopáusicos son más habituales de noche?                                                   Ante tus múltiples y sutiles (al principio) rechazos, él te pregunta: ¿Ya no me quieres?…y claro, no estás para deshojar margaritas, por lo que tú respuesta es: “lejos…te quiero lejos”. ¿Entendéis ahora por qué nuestros abuelos duermen en camas o incluso en habitaciones separadas?

Bueno, bromas a partes, es una etapa de la vida complicada, que en algunos casos tendrán más problemas añadidos; falta de trabajo, preocupaciones con los hijos, adicciones…cada pareja y cada casa es un mundo. Si tenemos la suerte de tener a nuestro lado, una persona que lejos de aceptar esos rechazos, intenta averiguar de donde vienen y se informa para poder entenderte mejor… quizás la relación se pueda salvar.

La clave, en toda relación de pareja, es la comunicación. De nada sirve contar a tu mejor amiga o a cualquier desconocido tus problemas de pareja, si no lo hablas con él o ella. Que sufres de sofocos, que tienes falta de lubricación, que el apetito sexual no es el mismo…habla con tu pareja, es la única forma que entienda por lo que estas pasando.

Los años, nos deben dar los conocimientos que no teníamos cuando eramos adolescentes. Nos creíamos que lo sabíamos todo con 15, 16 o 17 años…pero la verdad es que éramos unos grandes ignorantes de la vida. Si hoy, a tus 40 o 50 años, piensas que algún adolescente puede darte lecciones de vida…el inmaduro eres tú.

P.D: Las hormonas, como mensajeros químicos que son, podrán controlar nuestras vidas, pero no tienen cerebro…úsalo.

 

 

 

 

 

 

 

Celos

Según la definición que encontramos en la Wikipedia, los celos son una respuesta emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera como propio. Comúnmente se denomina así a la sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la persona amada preste atención en favor de otra. También se conoce así al sentimiento de envidia hacia el éxito o posesión de otra persona.

Frecuentemente cuando hablamos de personas celosas nos encontramos un perfil definido por la pasión, la ansiedad, el neuroticismo e incluso algo de sadomasoquismo. Estas personas tienen un profundo sentimiento de abandono, que la otra persona se ha reído de ellos y sus sentimientos, que los han utilizado. Todo esto les puede llevar del amor al odio en cuestión de segundos y el objeto de su amor pasa a ser el objeto de su actual odio. Cuando se llega a esta situación es cuando se pueden producir las agresiones físicas y psicológicas.

Personalmente pienso, que la persona que es celosa o envidiosa, tiene una autoestima bastante baja. Una persona segura de sí misma difícilmente sentirá celos. Si mi marido habla con una mujer y siento celos, es mi propia inseguridad la que falla. Nada tiene que ver, con que te puedan decir: “Si no tienes celos, es que no le amas”…absurdo. Los celos nada tienen que ver con el amor. Yo, si veo a mi marido hablar con otra mujer, la situación me puede poner cachonda, pero nunca celosa…¿entienden la diferencia? Es tener plena confianza en uno mismo primero y en el otro después.

Si nunca han sido celosos o celosas y les quieren hacer creer, que el amor sin celos no es amor, bien sea su propia pareja o alguien fuera de la pareja…no se engañen, les están intentando manipular. Quieren que pierdan su autoestima, su confianza en si mismos, para así poder moldearlos según el fin u objetivo que tenga la otra persona.

La persona que ama, no te quiere cambiar en ningún aspecto, y mucho menos hará nada para que dejes de confiar en ti o en él/ella. Cuidado con las personas que te halagan gratuitamente…nada es gratuito. Que no te hagan creer que te conocen mejor que tú a ti mismo, eso es imposible.

Con el celo de la envidia, pasa lo mismo, es simplemente un reflejo de falta de autoestima. No estoy hablando de envidiar algo material, este celo es más emocional, y peligroso. Desear la felicidad de otra persona, hasta el punto de querer que esa persona pierda lo que tiene…amistades, amor, éxito profesional etc…

Resumiendo, los celos o envidia existen en personas con grandes carencias personales y emocionales.

 

Amor o Enamoramiento.

Dicen los estudios de psicología que el enamoramiento dura un máximo de 3 años, pero el verdadero amor dura toda la vida.

La etapa del enamoramiento no es que sea la más bonita, es la novedad y como tal nos atrae de forma especial. Empezar a conocer a esa persona, sus gustos, sus costumbres, sus sueños y anhelos. En esta etapa es difícil que encontremos algún defecto en el otro, y si lo tiene, rápidamente lo transformaremos en una virtud e idealizamos a la persona que creemos amar.  Nada de lo que digan tus amigos o familiares podrán cambiar tu opinión, el enamoramiento es lo que tiene…es ciego y sordo.

El enamoramiento en ocasiones es solo cosa de uno…mientras que el amor, siempre es cosa de dos.

No es nada difícil sufrir algún enamoramiento a lo largo de nuestras vidas incluso teniendo pareja. Basta con que tú relación no este pasando su mejor momento, por las circunstancias que sean, para que una pequeña grieta se abra en tu corazón y pueda entrar por ahí cualquier rayo de ilusión…sobre todo si sois mujer y adictas a la lectura romántica.

Antes he usado la palabra “sufrir” para referirme al enamoramiento, y es que es la etapa donde más se sufre. Sufres porque quizás no eres correspondido, por ser un amor imposible, por la falta de confianza que te hace ser celoso, por no pasar las 24h. con esa persona, o incluso por ver que está “en línea” y no está hablando contigo.

Te sientes como que vuelves a tener 15 años,  no olvidemos que con esa edad cometimos muchos errores, pero no los tienes. Los enamoramientos en la adolescencia no son peligrosos, no hay responsabilidades y cuando termina, no ha habido daños colaterales. En la edad adulta, pueden ser dañinos e incluso destructivos. No estoy diciendo, que cuando se tiene cierta edad no se pueda sentir esa primera etapa del amor con alguien, sino que debemos analizar bien que es lo sentimos y si realmente merece la pena. Personalmente creo que hay personas que no terminan de madurar y quieren vivir en un constante enamoramiento, por lo que se verán obligados a cambiar de pareja frecuentemente…o simplemente revolotear como las mariposas.

Si bien para llegar al amor, ha tenido que haber un enamoramiento previo, son dos cosas muy distintas. El amor se consolida como tal a través de los años, de la convivencia, de ver a nuestro compañero tal cual es, sin idealizaciones. El amor llega con la admiración y el respeto hacia esa persona…con el sosiego de dormir abrazado a ella, o con la pasión de no querer dormir. El amor es sentirse protegido, mimado, deseado…es complicidad, risa y llanto. Es mirar al pasado y recordar vuestra etapa de enamoramiento con felicidad pero no con nostalgia…pues eres más feliz ahora.

En el amor, es darte cuenta que tu pareja se ha perdido y no renunciar a ella. Es luchar por quien amas con uñas y dientes. El amor a diferencia del enamoramiento es complicado, difícil y tiene muchos enemigos…, como la envidia del que no lo posee.

El amor es después de 20, 30 o 50 años juntos, seguir compartiendo sueños, ilusiones, largas horas charlando de todo y de nada. Es poder decir…como hemos tenido tanta suerte. Es seguir construyendo juntos.

El enamoramiento en ocasiones, es solo cosa de uno…mientras que el amor, siempre es cosa de dos.