Dicen…

Dicen que el primer año es el más duro, el que más cuesta.

Dicen que con el tiempo se sobrelleva mejor.

Dicen que allá donde estés, nos estarás cuidando.

Dicen que mañana todo será mejor.

Dicen que si miro al cielo podré verte.

Digo que hay una estrella que tiene tu mismo olor.

Dicen que ya no te duele nada.

Digo que ya eres feliz con tu padre y hermana.

Dicen que nos queda el recuerdo.

Digo que nos queda tu amor, que el olvido no existe, si te llevamos en el corazón.

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Hoy recibí flores

Escritos que estremecen, escritos que te abren los ojos… un poco más a la realidad.

 

¡Recibí flores hoy! 
No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche, y él dijo muchas cosas crueles que en verdad me ofendieron. Pero sé que él está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy! 
No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me aventó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez. No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Y no era Día de las Madres, o ningún otro día especial, anoche me volvió a golpear, pero esta fue vez mucho peor. Si logro dejarle, ¿qué voy a hacer? ¿Cómo podría yo sola sacar adelante a los niños? ¿Qué pasará si nos falta el dinero? Le tengo mucho miedo, pero dependo tanto de él, tanto que temo dejarle. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Hoy es un día muy especial:
Es el día de mi funeral. 
Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo; si hubiera aceptado la ayuda profesional… hoy no hubiera recibido flores. ¡Al final, el amor que recibes es el amor que das!

© 1996, autor: Shoshan

 

Celos de una gota de agua

Este texto me lo regaló mi marido, hará algo más de un año, sorprendiéndome gratamente. Y digo sorprendiéndome, porque era la primera vez que escribia y el español no es su lengua nativa. Que después de 24 años de matrimonio le siga inspirando esos sentimientos y me siga sorprendiéndo, es algo que me hace suspirar.

 

“¿Se le puede tener celos a una gota de agua?

Escucho el agua caer detrás de la puerta del baño.

Cierro los ojos e imagino el viaje que las gotas van a emprender.

Empiezan por la jungla de tu pelo salvaje y enredado, lleno de fantasías mías. Lo empapan y empiezan a deslizarse por tu cabeza como dedos calientes estirando tus rubios rizos, oscureciéndolos a medida que los empapan.

Cada gota tiene su destino en tu cara.

Las que se cuelgan de tus pestañas y se mezclan con el rímel, las que caen en tus mejillas como lágrimas, y otras se quedan posadas en tu nariz.

Pero los más afortunados llegan a tus labios, introduciéndose por las comisuras y pequeñas grietas, donde se mezclan con tu saliva… agua con agua.

El viaje por tu cuello es un recorrido demasiado rápido, estoy seguro de que quieren disfrutar de ese viaje con tiempo, conectando un lunar con otro, y terminando encharcados en tus clavículas.

Los que han decidido ir por tu nuca tampoco tienen nada que objetar. Es una curva suave por una de tus zonas más sensibles y saben que les esperan aún más terreno en tu espalda donde pueden separarse, o volver a unirse con más gotas.

Llegan a tus hermosos pechos donde una gota se escapa del río de tu escote, y visita esa parte que tanto me gusta, trazando un recorrido por el lateral, como si fuera la yema de mi dedo. Uno ha decidido quedar colgado de tu pezón, soportando la fuerza de la gravedad hasta que no puede más… y cae al suelo.

Ha muerto otra gota feliz.

De los que han montado en la montaña rusa de tu pecho, llegan ahora a tu barriga donde, si tienen suerte, pueden quedar atrapados en el molino de tu ombligo, al menos por un rato y visitar uno de mis lunares favoritos. Lunar que he besado muchas veces, aunque a ti te haga cosquillas. Los que han elegido tu espalda, llegan a esos dos hoyitos justo donde empieza tu culo.

Siguen su recorrido por tus nalgas, pero giras la cabeza, y los que habían quedado atrapados en tu pelo caen también sobre tu culo en una explosión. Algunas se unen con los que estaban ahí, y otros se pierden en la salpicadura que has creado.

Tengo una especial envidia a los que llegan a tu entrepierna. La piel más delicada y suave. Se deslizan sobre tu coño, y trazan el perfil de los labios como una lengua, donde pueden mezclarse con tu sabor y hacerte pequeñas cosquillas. A mí, estas hijas de puta no me importan que caigan a la placa de ducha… lo merecen por avariciosas.

Ahora llega el recorrido final, no pueden aminorar su velocidad, van en caída libre por tus piernas donde se juntan como ríos fluyendo sobre tus rodillas, tus tobillos… y finalmente tus pies. Caen sobre el suelo frío, y los que empezaron en tu cabello y terminaron a tus pies, caerán por el desagüe sin ser conscientes ni reconocidas.

¿Se  le puede tener celos a una gota de agua?”

Margarita

No maltrates a la pobre margarita
Que nada tiene que ver con el amor.
No la arranques de su tallo.
Déjala vivir al sol.
No le quites sus pétalos
esperando una confirmación.
Que las confirmaciones las trae el tiempo
Y casi siempre serán a tu favor.

By Elia Wheat

Un cuarto real

Si te gustan los poemas de Mari Cruces de la Flor Gallego, puedes conseguir una recopilación de ellos en su libro Cachitos de vida disponible en Amazon tanto en versión kindle o tapa blanda. Aquí os dejo otro ejemplo de lo que podéis encontrar en su libro.
UN CUARTO REAL.
Soy la que amamanta
los cachorros del hombre
por los siglos de los siglos.
Soy la venerada o repudiada.
Soy la que colma de gozo
las horas ocultas del hombre.
Soy sinónimo de pecado.
Soy descastada entre los descastados.
Muda, invisible en la historia,
que sigue engendrando
muchachos para la sociedad
y muchachas para el olvido.
Soy inválida sin muletas
que realiza su labor
irreconocida y silenciosa.
Soy amante y prostituta.
Soy sublime y virginal.
Personaje, no persona,
siempre símbolo del mal.
Soy el referente de la poesía del hombre,
pero yo no quiero estar en la poesía,
ni tampoco ser poesía,
tan sólo pido poder escribir.

Avatares

Hoy les comparto esta poesía de Mari Cruces de la Flor Gallego…no será la última.

 

A V A T A R E S.

Cuando los avatares de la vida

me sueltan sus amarras

busco un rinconcito

donde respirar tinta y papel,

donde poder descansar

al plasmar lo que siento.

Cuando los avatares de la vida

me dejan estar en silencio

busco las oraciones

que alivien el sufrimiento,

que me traigan la paz

aplacando mi lamento.

Cuando los avatares de la vida

me liberan de obligaciones

busco un hermoso lugar

donde olvidar los miedos,

el mal agüero ahuyentar,

los malos sentimientos

y hasta las pesadillas.

Cuando los avatares de la vida

me dejan espacio y tiempo,

te busco, añorada mía,

pues eres tú la brujería

que las trabas simplifica

de los escollos reales

y la ansiedad inducida.

Sólo cuando los avatares

dejan mi mente limpia

y mi corazón desnudo,

sólo entonces te descubro,

nuevamente, amada mía.

Cuando se van los avatares,

llegas tú, MI POESÍA.

 

(Mari Cruces de la Flor Gallego)

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Mariposa

Mariposa que revoloteas, anunciando la llegada de la ilusión.

Mariposa que de colores, pintas la llegada de un nuevo amor.

Mariposa… que corta vida te dieron y que largo el desamor.

Casi te prefiero crisálida, encerrada en mi interior.

Dormida sueñas con escapar, de este pobre caparazón…

Inocente de que la muerte, te espera con la misma ilusión.