Culminación del dolor.

 

Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
Oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de la lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas.

Poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

(Charles Bukowski)

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El porsche rojo

Se siente bien
ser llevado en un porsche
rojo
por una mujer con
mejores lecturas que
yo.

Se siente bien
ser llevado en un porsche
rojo
por una mujer que puede explicarme
cosas acerca
de la música
clásica.

Se siente bien
ser llevado en un porsche
rojo
por una mujer que compra
cosas para mi refrigerador
y mi
cocina:
cerezas, ciruelas, lechuga, apio,
cebollas,
huevos, bollos, ajíes,
azúcar rubia,
condimentos italianos, orégano,
vinagre blanco, aceite de oliva
y rábanos
rojos.

Me gusta ser llevado
en un porsche rojo
mientras fumo cigarrillos con
una tranquilidad apacible.

Soy afortunado. Siempre lo
he sido:
aún cuando estaba muriendo de hambre
las bandas tocaban para mi.
el porsche y ella
son muy agradables.
Y he aprendido a sentirme bien cuando
me siento bien.

es mejor ser llevado en un
porsche rojo
que tener
uno. La suerte del tonto es
sagrada.

(Charles Bukowski)

Mundo virtual.

Cada vez me asombra más, este mundo virtual.

Donde todos tus sueños, se pueden hacer realidad.

La necesidad del ser humano a querer creer, que todo lo que lee, es verdad.

La ignorancia de otros al pensar, que todo se puede manipular.

Muchos no quieren o no se atreven a cuestionar, por el miedo quizás, de toparse de cara con la realidad.

No sé si nos hace más inteligentes, o los que se creen más inteligentes, se piensan que el resto ya perdimos la capacidad de pensar.

Que triste la soledad que te lleva, como verdugo, a dejarte engañar.

Que pena de inteligencia virtual, desperdiciada por el más puro instinto animal.

Yo, por mi parte, le seguiré la corriente, a ver hasta donde es capaz de llegar.

Ya vengo de vuelta y he aprendido a jugar.

 

Confesión

Esperando la muerte
Como un gato
Que va a saltar sobre
La cama

Me da tanta pena
Mi mujer

Ella verá este
Cuerpo
Blanco
Rígido
Lo zarandeará una vez y luego
Quizás
Otra:

Hank no
Responderá.

No es mi muerte lo que
Me preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de
Nada.

Quiero que
Sepa
Sin embargo
Que todas las noches
Que he dormido a su lado

Incluso las discusiones
Más inútiles
Siempre fueron
Algo espléndido

Y esas difíciles
Palabras
Que siempre temí
Decir
Pueden decirse
Ahora:

Te amo.

(C. Bukowski)

Hoy

Hoy, 15 meses más tarde, me encuentro con los botones de mi abuela, menos dolorosos y más desgastados que los de mi madre… pero se complementan.

Hoy, 15 meses más tarde, desalojo otra vida de sus pertenencias.

Hoy, me vuelvo a dar cuenta, que nada nos pertenece, que todo se queda.

Hoy, doy gracias de ser yo y no tú quien lo vea… pues es menos doloroso, el dolor de una nieta que dice el último adiós a su abuela.

Pájaro Azul

 

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí dentro, no voy

a permitir que nadie

te vea.

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero yo le echo whisky encima y me trago

el humo de los cigarrillos,

y las putas y los camareros

y los dependientes de ultramarinos

nunca se dan cuenta

de que esté ahí dentro.

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres

hacerme un lío?

¿es que quieres

mis obras?

¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros

en Europa?

Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir

a veces por la noche

cuando todo el mundo duerme.

Le digo ya sé que estás ahí,

no te pongas

triste.

Luego lo vuelvo a meter,

y él canta un poquito

ahí dentro, no le he dejado

morir del todo

y dormimos juntos

así

con nuestro

pacto secreto

y es tan tierno como

para hacer llorar

a un hombre, pero yo no

lloro,

¿lloras tú?

(Charles Bukowski)