Confesión

Esperando la muerte
Como un gato
Que va a saltar sobre
La cama

Me da tanta pena
Mi mujer

Ella verá este
Cuerpo
Blanco
Rígido
Lo zarandeará una vez y luego
Quizás
Otra:

Hank no
Responderá.

No es mi muerte lo que
Me preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de
Nada.

Quiero que
Sepa
Sin embargo
Que todas las noches
Que he dormido a su lado

Incluso las discusiones
Más inútiles
Siempre fueron
Algo espléndido

Y esas difíciles
Palabras
Que siempre temí
Decir
Pueden decirse
Ahora:

Te amo.

(C. Bukowski)

Hoy

Hoy, 15 meses más tarde, me encuentro con los botones de mi abuela, menos dolorosos y más desgastados que los de mi madre… pero se complementan.

Hoy, 15 meses más tarde, desalojo otra vida de sus pertenencias.

Hoy, me vuelvo a dar cuenta, que nada nos pertenece, que todo se queda.

Hoy, doy gracias de ser yo y no tú quien lo vea… pues es menos doloroso, el dolor de una nieta que dice el último adiós a su abuela.

Pájaro Azul

 

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí dentro, no voy

a permitir que nadie

te vea.

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero yo le echo whisky encima y me trago

el humo de los cigarrillos,

y las putas y los camareros

y los dependientes de ultramarinos

nunca se dan cuenta

de que esté ahí dentro.

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres

hacerme un lío?

¿es que quieres

mis obras?

¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros

en Europa?

Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir

a veces por la noche

cuando todo el mundo duerme.

Le digo ya sé que estás ahí,

no te pongas

triste.

Luego lo vuelvo a meter,

y él canta un poquito

ahí dentro, no le he dejado

morir del todo

y dormimos juntos

así

con nuestro

pacto secreto

y es tan tierno como

para hacer llorar

a un hombre, pero yo no

lloro,

¿lloras tú?

(Charles Bukowski)

Estilo

“El estilo es la respuesta a todo.
Una manera desenvuelta de afrontar algo sórdido o peligroso. 
Hacer algo sórdido con estilo es mejor que hacer algo peligroso sin estilo.
Hacer algo peligroso con estilo, es lo que yo llamo arte.
Torear puede ser un arte.
Boxear puede ser un arte.
Amar puede ser un arte.
Abrir una lata de sardinas puede ser un arte.
No muchos tienen estilo.
No muchos pueden conservar el estilo.
He visto perros con más estilo que hombres.
A pesar de que no muchos perros tengan estilo.
Los gatos lo tienen en abundancia.

Cuando Hemingway estampó sus sesos en la pared de un disparo, eso era estilo.
Algunas veces la gente te aporta estilo.
Juana de Arco tenía estilo.
Juan el Bautista.
Cristo.
Sócrates.
García Lorca.
He encontrado hombres en prisión con estilo.
He encontrado más hombres en prisión con estilo que hombres fuera de prisión.
El estilo es una diferencia, una manera de hacer, una manera de ser hecho.
Seis garzas sosegadamente erguidas en un estanque, o tú, que sales
Del baño caminando desnuda sin verme”.

Charles Bukowski

¿Así que quieres ser escritor?

Para quién haya tenido la curiosidad de entrar alguna vez en mi página de inicio, sabrá la admiración que siento por Charles Bukowski. Incluso una vez, hace años, tuve la osadía de homenajearlo con un corto poema.

Fue más que un grandísimo escritor y poeta. Fue y sigue siendo, aún después de más de 20 años de muerto, un maestro de vida. Muchos lo tachan de un simple borracho que no sabía lo que escribía. Otros, que simplemente era un loco. Yo aún no tengo muy claro, si fue el borracho el que creó al poeta o, por el contrario, el poeta consciente de la realidad, se tira a la bebida. Magistral para mí en todas sus facetas e incluso en sus peores días.

En tiempos de tanta literatura barata, sin alma, es reconfortante e, incluso recomendable, sentarse y releer al maestro.

 

“Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
ó a tu novia ó a tu novio
ó a tus padres ó a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo”.

Dicen…

Dicen que el primer año es el más duro, el que más cuesta.

Dicen que con el tiempo se sobrelleva mejor.

Dicen que allá donde estés, nos estarás cuidando.

Dicen que mañana todo será mejor.

Dicen que si miro al cielo podré verte.

Digo que hay una estrella que tiene tu mismo olor.

Dicen que ya no te duele nada.

Digo que ya eres feliz con tu padre y hermana.

Dicen que nos queda el recuerdo.

Digo que nos queda tu amor, que el olvido no existe, si te llevamos en el corazón.

Hoy recibí flores

Escritos que estremecen, escritos que te abren los ojos… un poco más a la realidad.

 

¡Recibí flores hoy! 
No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche, y él dijo muchas cosas crueles que en verdad me ofendieron. Pero sé que él está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy! 
No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me aventó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez. No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Y no era Día de las Madres, o ningún otro día especial, anoche me volvió a golpear, pero esta fue vez mucho peor. Si logro dejarle, ¿qué voy a hacer? ¿Cómo podría yo sola sacar adelante a los niños? ¿Qué pasará si nos falta el dinero? Le tengo mucho miedo, pero dependo tanto de él, tanto que temo dejarle. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Hoy es un día muy especial:
Es el día de mi funeral. 
Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo; si hubiera aceptado la ayuda profesional… hoy no hubiera recibido flores. ¡Al final, el amor que recibes es el amor que das!

© 1996, autor: Shoshan

 

Celos de una gota de agua

Este texto me lo regaló mi marido, hará algo más de un año, sorprendiéndome gratamente. Y digo sorprendiéndome, porque era la primera vez que escribia y el español no es su lengua nativa. Que después de 24 años de matrimonio le siga inspirando esos sentimientos y me siga sorprendiéndo, es algo que me hace suspirar.

 

“¿Se le puede tener celos a una gota de agua?

Escucho el agua caer detrás de la puerta del baño.

Cierro los ojos e imagino el viaje que las gotas van a emprender.

Empiezan por la jungla de tu pelo salvaje y enredado, lleno de fantasías mías. Lo empapan y empiezan a deslizarse por tu cabeza como dedos calientes estirando tus rubios rizos, oscureciéndolos a medida que los empapan.

Cada gota tiene su destino en tu cara.

Las que se cuelgan de tus pestañas y se mezclan con el rímel, las que caen en tus mejillas como lágrimas, y otras se quedan posadas en tu nariz.

Pero los más afortunados llegan a tus labios, introduciéndose por las comisuras y pequeñas grietas, donde se mezclan con tu saliva… agua con agua.

El viaje por tu cuello es un recorrido demasiado rápido, estoy seguro de que quieren disfrutar de ese viaje con tiempo, conectando un lunar con otro, y terminando encharcados en tus clavículas.

Los que han decidido ir por tu nuca tampoco tienen nada que objetar. Es una curva suave por una de tus zonas más sensibles y saben que les esperan aún más terreno en tu espalda donde pueden separarse, o volver a unirse con más gotas.

Llegan a tus hermosos pechos donde una gota se escapa del río de tu escote, y visita esa parte que tanto me gusta, trazando un recorrido por el lateral, como si fuera la yema de mi dedo. Uno ha decidido quedar colgado de tu pezón, soportando la fuerza de la gravedad hasta que no puede más… y cae al suelo.

Ha muerto otra gota feliz.

De los que han montado en la montaña rusa de tu pecho, llegan ahora a tu barriga donde, si tienen suerte, pueden quedar atrapados en el molino de tu ombligo, al menos por un rato y visitar uno de mis lunares favoritos. Lunar que he besado muchas veces, aunque a ti te haga cosquillas. Los que han elegido tu espalda, llegan a esos dos hoyitos justo donde empieza tu culo.

Siguen su recorrido por tus nalgas, pero giras la cabeza, y los que habían quedado atrapados en tu pelo caen también sobre tu culo en una explosión. Algunas se unen con los que estaban ahí, y otros se pierden en la salpicadura que has creado.

Tengo una especial envidia a los que llegan a tu entrepierna. La piel más delicada y suave. Se deslizan sobre tu coño, y trazan el perfil de los labios como una lengua, donde pueden mezclarse con tu sabor y hacerte pequeñas cosquillas. A mí, estas hijas de puta no me importan que caigan a la placa de ducha… lo merecen por avariciosas.

Ahora llega el recorrido final, no pueden aminorar su velocidad, van en caída libre por tus piernas donde se juntan como ríos fluyendo sobre tus rodillas, tus tobillos… y finalmente tus pies. Caen sobre el suelo frío, y los que empezaron en tu cabello y terminaron a tus pies, caerán por el desagüe sin ser conscientes ni reconocidas.

¿Se  le puede tener celos a una gota de agua?”

Margarita

No maltrates a la pobre margarita
Que nada tiene que ver con el amor.
No la arranques de su tallo.
Déjala vivir al sol.
No le quites sus pétalos
esperando una confirmación.
Que las confirmaciones las trae el tiempo
Y casi siempre serán a tu favor.

By Elia Wheat