Esperando…

Cuando despierto en la mañana, no recuerdo tu nombre. Sé que he soñado contigo, de otro modo no entendería, el desbocado latir de mi corazón. No puedo olerte, no puedo verte ni tocarte, como si de una terrible pesadilla se tratase. Deambulo durante el día, esperando que caiga la noche y con ella vuelva tu olor, tu cuerpo… tu nombre. Sorprendente giro del destino, que de tanto amarnos a plena luz del día, hoy, le falten horas a la noche.

 

(Participando en el Reto 5 líneas )

 

Anuncios

Basado en hechos reales…

Llegamos al B&B y somos recibidos, como no podía ser de otra forma, por el propio dueño, Carlos. Su vistosa esposa, una mujer rubia de pelo alborotado, ojos azules y aunque entrada en años, mi marido y yo coincidimos en que aún era bastante atractiva, salió de la cocina para darnos un par de besos. Por un momento tuve la sensación de estar llegando a casa de mi prima para pasar un par de días.

Carlos nos muestra nuestra habitación en la planta superior, la cual, es entera para nosotros. Una habitación impecable, el pasillo que separa la habitación del baño, ha sido transformado en una zona de lectura, con estanterías hasta el techo repletas de libros y que da acceso a una preciosa terraza llena de macetones con plantas. El cuarto de baño está equipado con todo lo que una mujer pueda desear; bañera de hidromasaje, sanitarios modernos, albornoces, zapatillas, todo tipo de aceites, geles, cremas, velas aromáticas… el paraíso.

Lástima de no poder disponer de más días, pues el lugar bien lo merece. Dejamos la única bolsa que hemos traído, solo vamos a pasar una noche, en la habitación y bajamos con la intención de salir a tomar unas tapas y pasear por la ciudad antes de asistir a la exposición de Van Gogh, que tiene lugar en el pabellón de la navegación de la expo de Sevilla.

Carlos, un italiano que conoce Sevilla y sobre todo el barrio de Triana como la palma de su mano, nos indica los mejores sitios donde tapear y algunas cosas interesantes de ver. Le agradecemos la información tan detallada que nos ha dado y justo antes de salir nos vuelve a llamar.

—Otra cosita, si sobre la media noche, aún estáis por la calle, muy cerquita de aquí podréis encontrar “Casa La Anselma”. Un lugar curioso que abre a partir de la media noche. Dejad que os haga un pequeño mapa, ya que el lugar no tiene letrero ni nada, pero si preguntáis… cualquiera os dirá donde está porque es muy conocido.

Le agradecemos de nuevo su amabilidad e interés para que pasemos una gran noche y nos vamos a recorrer las calles de Triana… y sus bares. No paramos de hablar de lo realmente amables que han sido los dueños del alojamiento. Ambos de aspecto algo bohemio, con una educación y cultura, que solo la gran escuela que es la vida te puede dar.

Cae la noche. Si una ciudad es bonita de día, de noche se vuelve mágica… como bien decía Van Gogh:

« A menudo pienso que la noche está más viva y más rica de colores que el día. »

Nos dejamos envolver, durante casi una hora y media, en la magia de la música clásica y la obra de Van Gogh, incluida sus letras… porque para mí, también era poeta.

El día ha sido perfecto y la noche tiene planes de superarse. Cena junto al río y copas… muchas copas. De camino a nuestro alojamiento las calles están completamente vacías, supongo que es lo normal un martes del mes de Febrero. Saco el móvil para ver que hora es y cae un papel doblado al suelo.

—Mira, el mapa que nos hizo Carlos para que encontráramos ese sitio misterioso.

—Curioso, dijo sitio curioso.

—Ya, pero no me negarás, que el echo que abra solo a partir de la media noche, no le da cierto halo de misterio, ¿no?

—Solo hay una forma de averiguarlo… y ya es casi media noche —dice mi marido con acento y gestos vampíricos.

 

Callejeamos durante algunos minutos, intentando seguir las instrucciones del mapa, y esperemos que sea fiable, porque eso de preguntar a cualquiera… no nos hemos tropezado con nadie. Los bares están ya todos cerrados, el frío empieza a calarnos los huesos y cuando ya nos vamos a dar por vencidos e irnos a dormir calentitos y acurrucados, al girarnos para dar media vuelta, nos encontramos de cara con otra pareja. Me dieron ganas de gritar de alegría…”¡humanos, humanos! Casualmente… o no, iban buscando el mismo lugar que nosotros y parece ser, que estábamos justo frente a él.

Miramos la gran fachada por todos lados, no encontramos nada que nos indicara que era el sitio correcto. Esta otra pareja, argentinos ellos, nos decían que sí, que era ahí que ya habían estado antes. Eso, de alguna forma me tranquilizó, pues toda esta “extraña” situación, me estaba poniendo un pelín nerviosa. No logramos que nos dijeran gran cosa de lo que realmente pasaba ahí dentro, solo que si nos gustaba el flamenco, nos iba a encantar. ¿Toda esta intriga, suspense e imaginación mía para un tablao flamenco?

Vemos que se acerca una pareja más… bien, ya somos 6, realmente van a hacer el Agosto con nosotros esta noche. Están tan desorientados como nosotros, pero no sé por qué, actúo como que ya he estado allí antes y sigo un poco el rollo a los argentinos.

Cinco minutos más tarde, cuando pasan 15 minutos de la media noche, aparece un coche, el primer coche que vemos pasar desde que tomamos la última copa junto al río. Para frente a nosotros y se baja una señora que no volverá a cumplir los 80 años. El argentino y el recién llegado, se acercan presurosos para ayudarla a bajar, algo me dice, que la señora Anselma… acaba de llegar y que los únicos que no saben de lo que realmente va la cosa, somos mi marido y yo. Nos miramos y me dice al oído… esto me recuerda un poco a la peli esa de “Abierto hasta el amanecer”. Yo ante mi ataque de pñanico inminente le digo… sí, y acaba de llegar tu Salma Hayek. Ambos empezamos a descojonarnos de la risa, quizás intentando de camuflar el miedo, por no llorar o por los efectos del alcohol, no lo sabemos. La señora nos mira, nos pregunta de donde somos y escuchamos como se abren las persianas de hierro que cerraban la puerta de la casa, ¿quién la ha abierto?

Amablemente me pide que entre la primera, dudo unos segundos, miro a mi marido y alguien abre la puerta de madera desde el interior. Entramos las tres parejas, la señora nos indica donde debemos sentarnos y nos dice que esta noche no habrá mucha gente. El lugar no es muy grande, tiene una pequeña barra de bar y tras ella una mujer de unos 50 y largos años, nos saluda con la cabeza. Las paredes están llenas de fotos, de todo aquél que haya pasado por allí y las sillas de madera, hacen una especie de semi-círculo.

De pronto empieza a entrar gente y más gente, eso en cierto modo me relaja… y no sé por qué, porque tampoco los conozco. Una vez todos sentados, con nuestras copas en la mano, los músicos preparados, las puertas cerradas y la señora Anselma en el centro… se apagan las luces.

 

 

 

 

Suficiente…

Recientemente, escuché a una madre y su hija en sus últimos momentos juntas en el aeropuerto, mientras la salida de la hija se había anunciado. De pie cerca de la puerta de seguridad, se abrazaron y la madre dijo:

-“Te amo y te deseo lo suficiente”.

La hija respondió: “Mamá, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que he necesitado. Te deseo lo suficiente, también, mamá.” Se besaron y la hija se fue.

La madre se acercó a la ventana donde yo estaba sentado. Allí de pie, pude ver que quería y necesitaba llorar.
Traté de no entrometerme en su privacidad, pero ella me permitió involucrarme preguntándome: – “¿Alguna vez has dicho adiós a alguien sabiendo que era para siempre?” – “Sí”, le contesté. – “Perdóneme por preguntar, pero ¿por qué es este un adiós para siempre?”

“Soy vieja y ella vive muy lejos. Tengo desafíos por delante y la realidad es que el próximo viaje de vuelta será para mi funeral”, dijo.

Cuando usted estaba diciendo adiós, le oí decir: “Te deseo lo suficiente”. ¿Puedo preguntar qué significa eso? ”

Ella comenzó a sonreír. “Ese es un deseo que se ha transmitido de generación en generación. Mis padres solían decirlo a todo el mundo”. Se detuvo un momento y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle y sonrió aún más.

“Cuando dijimos ‘Te deseo suficiente’, estábamos deseando que la otra persona tenga una vida llena sólo de las cosas suficientemente buenas para sostenerlas”. Luego, volviéndose hacia mí, ella compartió lo siguiente, recitándolo de memoria,

“Te deseo suficiente sol para mantener tu actitud brillante.

Te deseo suficiente lluvia para apreciar más el sol.

Te deseo suficiente felicidad para mantener tu espíritu vivo.

Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan mucho más grandes.

Te deseo la suficiente ganancia para satisfacer tus deseos.

Te deseo la suficiente pérdida para apreciar todo lo que posees.

Te deseo los suficientes holas para ayudarte a superar el último adiós. ”

Ella comenzó a llorar y se alejó.

Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial. Una hora para apreciarlos. Un día para amarlos. Y una vida entera para olvidarlos.

– Autor: Bob Perks

A ti…

Siempre cuando llegamos al final del año, algunos no todos, tenemos la necesidad de alguna forma hacer balance. Nos preguntamos si ha sido un año bueno o si por el contrario ha sido un año para olvidar. Personalmente, no puedo olvidarme de los malos momentos, porque ellos me demuestran quienes han estado a mi lado. Cierto es que, cuando estoy pasando por un momento malo, suelo rechazar la ayuda de los que se preocupan por mí, quizás es debido a que soy demasiado reservada.

Se puede decir, que este año ha sido el peor año de mi vida. Si bien es cierto que mi madre falleció a finales de Noviembre del 2016, ha sido a lo largo de este año que he sido consciente de su pérdida. Es como si el cordón umbilical me lo hubiesen cortado 45 años después de mi nacimiento. Aún a día de hoy, no he vuelto a ser yo, pero cada día me acerco un poquito más y lo hago con la mejor ayuda posible… la tuya.

Los momentos más críticos, en la vida de una persona, sirven para darnos cuenta de lo afortunados que hemos sido y seguimos siéndolos. Pero que, por diversas circunstancias, no somos conscientes de ello, o  que incluso hayamos podido olvidarlos, de lo bien que lo hemos guardado en el cajón de los recuerdos. Durante este año y, dentro de mi enorme tristeza, he podido darme cuenta de lo afortunada que fui con tan solo 16 años. A esa edad conocí al hombre, tan solo un chaval por entonces, que durante todos estos años, lleva compartiendo su maravillosa existencia conmigo. Me has demostrado que no me equivoqué cuando decidímos cogernos de la mano y comenzar nuestro paseo por la vida juntos.  Aunque en algún momento me haya sentido perdida, tú siempre has sabido encontrárme.

A mi madre le debo la vida… a ti Michael, te debo el poder seguir sintiendo ilusión para seguir viviendo.

Te Amo.

DCwtXSRXUAEFqre

Noche Buena

Mañana dicta la tradición una cena familiar. La mayoría de los hogares estarán llenos de familiares, todos se sentarán alrededor de la mesa y compartirán anécdotas, vivencias… reirán, cantarán e incluso bailarán. Todos brindarán por la paz y el amor.                    Otros, no estarán tan llenos de sonidos, ni de familias, pero ¿quién dice que una familia no pueden ser solo dos?                                                                                                                Pero habrá otros hogares donde solo habrá una persona… y no habrá cena familiar. Habrá tristeza, recuerdos y nostalgia… decisiones, que hay que respetar. Y después, están los muchos que, no tienen siquiera un techo donde poderse cobijar.

Mañana quiero hacer algo distinto, cuando todos estén cenando, quiero salir a pasear. Quiero sujetar tu mano, quiero sentir el frío en mi cara y en silencio de la noche… solo quiero caminar. Quiero ver las luces a través de las ventanas e imaginar que tipo de cenas, tendrán. ¿Serán alegres y divertidas… o por el contrario estarán llenas de sentimiento y dolor?

Sean como sean, quiero vivirlas todas, pero solo como espectador, porque este año cogida de tu mano, quiero vivir la verdadera esencia… pero la quiero sentir solo en mi interior.

Certamen de Microrrelatos

Hoy me han despertado con una agradable sorpresa. Por primera vez me he atrevido a participar en un concurso de relatos y me han admitido varios de los escritos que les he enviado. Dos de ellos en la categoría de “microrrelato” y uno en la categoría de “el disparador”. El concurso lo organiza la editorial Signo Editores y aunque me he enterado un poco tarde, para el tema del voto del público, aquí os dejo los enlaces a mis microrrelatos, por si os gusta alguno.

Gracias a todos y os como la cara a los que votéis. 😉

Praga

El Viaje

Felicidad

 

Roma

Mi primera noche en Roma, no conozco a nadie, pero eso no me detiene para decidir dejar las maletas en la pensión donde me alojo e ir a buscar algún sitio para cenar.

Camino por sus calles empedradas, poco iluminadas y pienso que estoy rodeada de historia…estoy impaciente por visitar todos y cada uno de los sitios que llevo apuntados en mi agenda, sobre todo uno.

Comienza a llover y corro para refugiarme en el primer restaurante que encuentro, es una taberna pequeña familiar, con mesas de madera rústica. Tomo asiento y me toman nota de lo que quiero cenar. Mientras espero y ojeo mi pequeño diccionario de Italiano, noto como alguien me observa desde la mesa del fondo del restaurante. Levanto la mirada y veo como comienza a caminar hacia mi…no me preguntéis, el por qué lo imagino vestido de gladiador, quizás por su piel morena, sus largas piernas, su pelo negro peinado hacia delante, simulando un pequeño flequillo…o su nariz típica romana.

El gladiador toma asiento frente a mi, y ahora puedo ver que sus ojos son tan negros como su pelo, con unas pestañas largas y pobladas. Si ahora me dice que se llama Espartaco, moriré de amor…pero no, se llama Marcus. Me acompaña durante la cena, y me pregunta por el motivo de mi viaje, me tiene tan hipnotizada , que casi le digo: Tú, tú eres el motivo de mi viaje. Al final, logro decirle que soy una apasionada de la lectura y que me encanta viajar, así que nada más terminar el libro de Ángeles y Demonios de Dan Brown, decidí que tenía que conocer “in-situ” todos los lugares que se describian en el. Me sonríe, y me da la impresión de que sin haberlo pedido, había llegado el postre…

Me acompaña hasta la pensión y antes de marchar, me dice que mañana me recogerá para mostrarme la ciudad, no la que describe Dan Brown, sino la Roma de Fellini…La dolce Vita. Me besa en la mejilla, me desea dulces sueños y se marcha…y no veo alejarse a mi gladiador, ahora veo alejarse a Marcello Mastroianni

Despierto a la mañana siguiente y no sé si todo ha sido un sueño. Al salir de la ducha, veo una nota que han dejado por debajo de la puerta…

“Vi aspetto nella caffetteria di fronte…non tardare.

Marcus.”

Conocer Roma de la mano de un romano…El Coliseo, El Foro Romano y el Palatino, El Castillo de Sant’Angelo, el barrio del Trastevere, San Pedro del Vaticano, El Panteón, La Fontana di Trevi, Piazza Navona, Piazza di Spagna, Plaza Venecia…en momentos he tenido a mi gladiador, en otros momentos a Marcello y en otros, incluso al profesor Robert Langdon.

 

Durante mi breve estancia en Roma, Marcus no se separó de mi, me cogía de la mano y juntos nos perdíamos por sus calles, entre turistas y ciudadanos. Respondía todas mis preguntas, conocía a la perfección su ciudad y su historia…y como no podía ser de otra forma, dejó para el final mi más ansiado deseo.

Durante nuestra primera conversación la noche que nos conocimos, me preguntó que era lo que más deseaba ver de Roma, mi respuesta fue rápida…”El éxtasis de Santa Teresa” de Bernini. Se sorprendió gratamente.

Nuestra última noche juntos, como ya era costumbre después de cinco días, cenamos en algún local familiar y paseamos hasta bien entrada la madrugada…nos robamos besos el uno al otro en cada esquina. Paramos de pronto delante de lo que pensé era una modesta iglesia comparada con todos los monumentos que había visitado. Ante mi cara de no saber donde estábamos sonrió, se acercó y mirándome a los ojos pronunció el nombre de la iglesia: Santa Maria della Vittoria.

Como se puede explicar lo que sientes ante tanta belleza, ahí estaba delante de mi…”El éxtasis de Santa Teresa”. Mármol tallado con tal precisión que expresa en el rostro de ella el clímax más absoluto, para algunos de dolor, para otros de gozo, para mi…la combinación perfecta de ambos.

barnini El éxtasis de teresa