De Amor Se Vive

Un fragmento de la película documental de Silvano Agosti (1982), donde un niño de 9 años nos habla de la sexualidad, el amor y la felicidad.

Si disponen de ocho minutos, quizás la sonrisa que se les quede después de ver este vídeo, les dure todo el día. Y si han captado el mensaje, esa sonrisa les durará toda la vida.

El amor no duele

Dejemos de dramatizar el amor, el amor no duele. 
Duelen las expectativas, las ilusiones rotas.
Duele la soledad, cuando ni tú mismo te soportas.
Duele el egoísmo insatisfecho, el que dirán, cuando solo quieres aparentar.
Duele no ser correspondido, cuando el verdadero amor trata de solo dar.
Duelen los amores de películas, esos amores prohibidos, o lo que el cine nos quiera dar. Duele lo que tu niño interior, caprichoso y egoísta, no puede alcanzar.
Duelen los versos de un poema, sin un corazón al que llegar.
Duele el romanticismo, la nostalgia, oír música francesa, viendo una puesta de sol frente al mar.
Duelen los amores platónicos, los adolescentes, los que no son de verdad.
Duele el desamor.
El amor no duele, el amor eres tú y soy yo.

Quiero ser Berlín…

Si me preguntasen, que ciudad me gustaría ser hoy, sin duda alguna respondería: “Hoy, quiero ser Berlín”.

Hoy, quiero ser Berlín para que me descubras por primera vez. Quiero ver la ilusión en tus ojos y sentir las pequeñas cosquillas que sé, te recorren por el estómago. Quiero sentir tus nervios de esa primera vez. Quiero sentir tu respiración acelerada y tu adrenalina, como cuando me miras enterrado, aún muy dentro de mí.

Hoy, quiero ser Berlín y poder observarte con cierta distancia. Quiero ver como observas todo lo que te rodea, como escuchas, ríes y callas. Como todas las miradas se posaran en ti, algunas incluso de forma lasciva, esas sé que también estarán ahí.

Hoy, de una forma muy egoísta, quiero ser Berlín… porque te echo de menos. Pero mañana, mañana Berlín querrá dejar de ser ciudad y convertirse en humana. Mañana Berlín… tendrá envidia de mí.

Si mañana preguntasen a Berlín, que mujer desearía ser, sin lugar a dudas respondería: “Quiero ser esa mujer… en la que tanto pensaba él”.

 

Escritos de mamá

“En el otoño de la vida las cosas seven de otra manera ya piensas que te queda poco que no tendras tiempo suficiente para ver la alegria detus nietas la felicidad dever a toda la familia reunida la de poder ver a tus hijos cada uno en sus vidas la musica el gran amor demi vida la naturaleza el mar un pajarito una flor”.

“Queno me falte la vista Santa Lucia vendita que quiero ver a diario la carita demis niñas el brillito de sus ojos la sonrisa deslumbrante que ami eso meda vida”.

“Dame amor que lo deseo dame vida detu vida que quiero vivir contigo palos resto demi vida”.

 

Y tú, ¿de dónde eres?

Hace unos días conocí a una persona de 54 años que hacía más de 30 años que vivía en Francia. Dueño de un bar pequeñito, pero con mucho encanto y alma, mas tarde charlando con él, descubriría el por qué.

Durante nuestra estancia en ese maravilloso pueblo, solíamos frecuentar este pequeño bar llamado “La Luna”. Puede ser que de primera me atrajera el nombre (parece que es poner un pie fuera de tu país para que todo te recuerde a él), o quizás hay personas a las que estas destinado a conocer. Ya el primer día que fuimos nos pareció un tío muy majo, lleno de tatuajes, el pelo algo largo, completamente blanco, un pendiente, los dedos llenos de anillos, de mirada y sonrisa amable y sincera. Le encantaba poner diferentes estilos musicales desde su propio ordenador y hacer búsquedas de las canciones que le pedían. Nuestra comunicación fue bastante breve, ya que desafortunadamente no hablo francés (algo que me he propuesto corregir) y él no hablaba inglés (el idioma universal por excelencia).

Una noche en la que no tenía mucho trabajo, salió del bar para fumar un cigarrillo. Mi marido y yo nos encontrábamos sentados fuera en una de las dos pequeñas mesitas que tenía junto a la puerta, tomándonos la copa que previamente nos había servido, mientras charlábamos en español. Se acercó a nosotros sonriente, como de costumbre y nos dijo con acento francés a lo Jean Reno cuando habla español: “¿Hablas español?”. Mi marido y yo nos miramos y comenzamos a reírnos, llevábamos una semana hablando por señas con este hombre. Nuestra sorpresa fue en aumento cuando nos dijo que él también era español… y lo decía con orgullo (tanto, que tenía tatuado en el pecho un toro), aunque ya casi no recordase el idioma español. Lo siguiente que nos preguntó es si conocíamos a la “Niña de Antequera”, lo miré extrañada y asombrada. Entró al bar y la puso a todo volumen, tras una canción le siguió Joselito y yo ya pensé, que se había bajado la discografía entera de Cine de Barrio. Entré al bar con la intención de decirle que todo eso era muy antiguo, de la época de mi abuela, pero al ver las lágrimas en sus ojos, entendí que eso él ya lo sabía. Me miró y con la mano en el corazón dijo en un español ya olvidado por el tiempo: “Gusta mucho”.

Nos dijo, que para él oír esos temas, era como ver a su abuela y a sus padres, y que en un año volvería a España. No sé por qué pensé, que quizás lo lleva diciendo demasiados años. Intentaba explicar las emociones que la música le transmitía y cuando el poco español que recordaba no era bastante para poder expresarse nos decía: “terrible, es terrible olvido español”. A veces, con solo ver a una persona escuchar una música que realmente le gusta, le llega y le llena el alma, no hace faltan palabras. La música sí es el idioma universal.

Me había contagiado de tal modo la nostalgia que sentía, que le pedí me pusiera algo de “Chambao” y “Niña Pastori”…yo, tirando pa mi tierra. Me dijo que no las conocía y le dije que era la música de mi tierra …Cádiz. Con una mirada cómplice nos dijo que era de La Línea de la Concepción. Y así escuchando “Cai” en la voz de Niña Pastori, nos encontrábamos tres personas que amábamos nuestra tierra, sentados a la puerta de un pequeño bar en el sur de Francia. Tres personas que se sienten españoles, andaluces y gaditanos, aunque solo uno tenga pasaporte español, otro nunca lo haya tenido y otro lo cambiara por el francés.

Que pequeño y mágico es este mundo.

Niña Pastori – Cai

Duerme pequeño…

El pequeño Ernesto abre la puerta sigilosamente. Desde que llegó al centro de acogida, todas las noches sale de su habitación a la misma hora. El recuerdo de su padre despidiéndose de él, lo lleva a querer escapar y recorrer las calles en su busca. Le prometió que se curaría, que pronto volvería a por él y lo llevaría a pescar. Hoy, es un día especial, es su cumpleaños y quiere celebrarlo con papá. Al despuntar el alba, las olas del río, mecen a un niño que duerme feliz.

Reto 5 líneas.

Suficiente…

Recientemente, escuché a una madre y su hija en sus últimos momentos juntas en el aeropuerto, mientras la salida de la hija se había anunciado. De pie cerca de la puerta de seguridad, se abrazaron y la madre dijo:

-“Te amo y te deseo lo suficiente”.

La hija respondió: “Mamá, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que he necesitado. Te deseo lo suficiente, también, mamá.” Se besaron y la hija se fue.

La madre se acercó a la ventana donde yo estaba sentado. Allí de pie, pude ver que quería y necesitaba llorar.
Traté de no entrometerme en su privacidad, pero ella me permitió involucrarme preguntándome: – “¿Alguna vez has dicho adiós a alguien sabiendo que era para siempre?” – “Sí”, le contesté. – “Perdóneme por preguntar, pero ¿por qué es este un adiós para siempre?”

“Soy vieja y ella vive muy lejos. Tengo desafíos por delante y la realidad es que el próximo viaje de vuelta será para mi funeral”, dijo.

Cuando usted estaba diciendo adiós, le oí decir: “Te deseo lo suficiente”. ¿Puedo preguntar qué significa eso? ”

Ella comenzó a sonreír. “Ese es un deseo que se ha transmitido de generación en generación. Mis padres solían decirlo a todo el mundo”. Se detuvo un momento y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle y sonrió aún más.

“Cuando dijimos ‘Te deseo suficiente’, estábamos deseando que la otra persona tenga una vida llena sólo de las cosas suficientemente buenas para sostenerlas”. Luego, volviéndose hacia mí, ella compartió lo siguiente, recitándolo de memoria,

“Te deseo suficiente sol para mantener tu actitud brillante.

Te deseo suficiente lluvia para apreciar más el sol.

Te deseo suficiente felicidad para mantener tu espíritu vivo.

Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan mucho más grandes.

Te deseo la suficiente ganancia para satisfacer tus deseos.

Te deseo la suficiente pérdida para apreciar todo lo que posees.

Te deseo los suficientes holas para ayudarte a superar el último adiós. ”

Ella comenzó a llorar y se alejó.

Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial. Una hora para apreciarlos. Un día para amarlos. Y una vida entera para olvidarlos.

– Autor: Bob Perks

A ti…

Siempre cuando llegamos al final del año, algunos no todos, tenemos la necesidad de alguna forma hacer balance. Nos preguntamos si ha sido un año bueno o si por el contrario ha sido un año para olvidar. Personalmente, no puedo olvidarme de los malos momentos, porque ellos me demuestran quienes han estado a mi lado. Cierto es que, cuando estoy pasando por un momento malo, suelo rechazar la ayuda de los que se preocupan por mí, quizás es debido a que soy demasiado reservada.

Se puede decir, que este año ha sido el peor año de mi vida. Si bien es cierto que mi madre falleció a finales de Noviembre del 2016, ha sido a lo largo de este año que he sido consciente de su pérdida. Es como si el cordón umbilical me lo hubiesen cortado 45 años después de mi nacimiento. Aún a día de hoy, no he vuelto a ser yo, pero cada día me acerco un poquito más y lo hago con la mejor ayuda posible… la tuya.

Los momentos más críticos, en la vida de una persona, sirven para darnos cuenta de lo afortunados que hemos sido y seguimos siéndolos. Pero que, por diversas circunstancias, no somos conscientes de ello, o  que incluso hayamos podido olvidarlos, de lo bien que lo hemos guardado en el cajón de los recuerdos. Durante este año y, dentro de mi enorme tristeza, he podido darme cuenta de lo afortunada que fui con tan solo 16 años. A esa edad conocí al hombre, tan solo un chaval por entonces, que durante todos estos años, lleva compartiendo su maravillosa existencia conmigo. Me has demostrado que no me equivoqué cuando decidímos cogernos de la mano y comenzar nuestro paseo por la vida juntos.  Aunque en algún momento me haya sentido perdida, tú siempre has sabido encontrárme.

A mi madre le debo la vida… a ti Michael, te debo el poder seguir sintiendo ilusión para seguir viviendo.

Te Amo.

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Noche Buena

Mañana dicta la tradición una cena familiar. La mayoría de los hogares estarán llenos de familiares, todos se sentarán alrededor de la mesa y compartirán anécdotas, vivencias… reirán, cantarán e incluso bailarán. Todos brindarán por la paz y el amor.                    Otros, no estarán tan llenos de sonidos, ni de familias, pero ¿quién dice que una familia no pueden ser solo dos?                                                                                                                Pero habrá otros hogares donde solo habrá una persona… y no habrá cena familiar. Habrá tristeza, recuerdos y nostalgia… decisiones, que hay que respetar. Y después, están los muchos que, no tienen siquiera un techo donde poderse cobijar.

Mañana quiero hacer algo distinto, cuando todos estén cenando, quiero salir a pasear. Quiero sujetar tu mano, quiero sentir el frío en mi cara y en silencio de la noche… solo quiero caminar. Quiero ver las luces a través de las ventanas e imaginar que tipo de cenas, tendrán. ¿Serán alegres y divertidas… o por el contrario estarán llenas de sentimiento y dolor?

Sean como sean, quiero vivirlas todas, pero solo como espectador, porque este año cogida de tu mano, quiero vivir la verdadera esencia… pero la quiero sentir solo en mi interior.