Existencia… Soledad

“EXISTENCIA”

“- Por qué cree usted que dos personas se casan?

– Pasión?

– Mmmmm… no.

– Interesante, te imaginaba una mujer romántica. Por qué si no?

– Porque necesitamos testigos de nuestra vida. Hay millones de personas en el planeta, qué importa en realidad una simple vida? Pero en un matrimonio lo que prometes es que te preocuparás de todo; de lo bueno, de lo malo, de lo terrible, de lo trivial… Todos los días y en todo momento. Lo que dices es: “Tu vida no pasará desapercibida porque yo me fijaré en ella, tu vida no pasará inadvertida, porque yo me convertiré en tu testigo”.

– Señora Clark, yo tenía razón, es una romántica”.

Este diálogo es de la película “¿Bailamos?”. Una película que he visto varias veces y hasta la semana pasada, que la volví a ver de casualidad, no había captado la profundidad de la respuesta a la pregunta de por qué la gente se compromete a vivir juntos.

El compromiso, la lealtad, el amor… están por encima de la pasión, aunque los primeros, harán lo posible para que esa pasión no muera. Si lo piensas bien, tiene razón, la pasión (sexual) es algo efímero y no tiene porqué ir unido con el amor.

El ser humano necesita del reconocimiento, no ya de sus logros en la vida, sino de su propia existencia. De ahí que necesitemos esos “testigos de vida”, que bien es cierto…es de lo más romántico.

“SOLEDAD”

Esto me lleva a la siguiente película, mucho más compleja y con una moraleja mucho más fuerte:”Requiem por un sueño”.

“¿Si es tan especial? Tú has venido aquí a verme en un taxi ¿Quién tiene el mejor asiento? Ahora vuelvo a ser alguien Harry, todo el mundo me quiere y pronto un millón de personas me verán y también me querrán. Les hablaré de ti y de tu padre, de lo bueno que era con nosotros. ¿Recuerdas? Es un motivo para levantarme por la mañana, para perder peso, para ponerme el vestido rojo y es un motivo para sonreír. Convierte el mañana en algo positivo. ¿Qué tengo yo Harry? ¿Por qué debo seguir haciendo la cama y lavar los platos? ¡Lo hago! ¿Pero por qué debo seguir haciéndolo? Estoy sola, tu padre ya no está, tú no estas. No tengo a nadie a quien cuidar, ¿Qué se supone que tengo que hacer Harry? Estoy sola y soy vieja”. – Sara Goldfarb (Helen Burstyn)

Para los que no habéis visto la película y para que podáis entender un poco mejor este texto, os lo explico.

La película trata de querer cumplir sueños. El de la madre es poder concursar en su programa de televisión favorito y el del hijo y su novia, hacerse ricos vendiendo drogas y con el dinero poder abrir su propio negocio de diseño y moda.

Querer conseguir un sueño a toda costa, se puede convertir en una adicción y las adicciones no son buenas… son una enfermedad.

Me centro en el texto de la madre, porque habla de esa soledad que no elegimos, la soledad impuesta y lo relaciono con el texto anterior, el de la otra película, porque son los grandes miedos del ser humano. Existencia y Soledad.

Necesitamos tener ese “testigo de vida”, para reforzar la idea de nuestra existencia, para ser reconocidos. Cuando ese testigo de vida ya no está y nos encontramos inmersos en esa soledad impuesta, sentimos que en cierto modo, también desaparecemos.

¿Hace ruido el árbol que cae cuando no hay nadie para escucharlo?

La espera

Todas las mañanas se enfrenta a sus miedos. Se levanta de la cama y se dirige al balcón. Sentado en su sillón, contempla la vida a través de los cristales, como quién ve la televisión, es un mero espectador. Han pasado ya dos años y aún le duele mirar hacia el otro sillón. Todo lo hacía con ella; dormir, despertar, contemplar, soñar, reír, llorar, comer, besar, vivir. Ahora, el menor de sus temores es sentarse… y esperar.

Elia Wheat

(Balcón, sentado, menor) reto 5 líneas

Soledad

Eran las tres y nueve minutos de la madrugada cuando llamaron a la puerta. Nadie llama a esa hora para decir que te ha tocado la lotería, seguro eran malas noticias. Me levanté y recorrí el camino hacia la puerta descalza y a oscuras. Intenté mirar por la mirilla, pero todo estaba negro. Un aire frío comenzó a filtrarse por debajo de la puerta y helaba mis pies desnudos. Esta vez venía a por mi, no tenía la menor duda. Mi peor pesadilla se había cumplido.

Reto 5 líneas.

 

 

 

 

 

Ley de dependencia

Manuel, esperaba sentado en el sillón que había junto a la cama.  El sonido de la bomba de oxígeno, recordaba al de una pecera, era el único sonido en la habitación 433 desde hacía más de dos meses. Llamaron a la puerta. Una mujer, elegantemente vestida, tomó asiento frente a él. Carpeta en mano empezó a preguntar, y sin obtener respuestas rellenaba el cuestionario. Seguro que una sola mirada le hubiese bastado, pero Manuel comprendía que ella tenía que hacer su trabajo.

(Reto 5 líneas)